miércoles, 14 de noviembre de 2012


Sin saberlo un pedacito verde comenzó a crecer en mí

No es karma, solo causa y efecto | Jorge Macías-Sámano




Ringggggggg, ringggggggggggg, rinnggggggg…….. El despertador con su cara fosforescente y desagradable sonido, me recordaba que debía de levantarme y comenzar a organizar todo lo que tenia que llevar ese día…

 Las seis de la mañana y mi primera actividad era levantar a Luis y a Manuel, mis hermanos. Aquellos, dormidos con toda la ropa y trebejos en cima, se debatían en levantarse y quedarse. Yo insistía, lo mas tranquilo posible. Soy desesperado, siempre he sido así, sobre todo cuando se trata de viajar. Eran los finales de los 70’s e inicio de los 80’s y los Bee Gees estaban en pleno.

Cheque la lista que tenía: mangas para la lluvia, chamarras, tortas, agua, la estufita de papa (ya llena de gasolina), una ollita, cuchillo de monte y cajas de cartón, plásticos, algunas bolsas y claro, algo de dinero algo así como 20 pesos –una fortuna-. Laura iba llegando de su casa y me comenzaba ayudar llenando mochilas y haciendo algo de café.

Chucho, Pepe y Ana se subían al tren desde Buenavista, pues les quedaba mejor. Cuando menos ellos compraban boletos y ordenadamente subían al tren con destino final Acámbaro, Michoacán y partían de ahí a eso de las siete de la mañana. En cambio nosotros teníamos que estar listos, pasaditas las siete, para treparnos al tren. Resulta que Tacuba, en donde esperábamos nosotros, era una estación de paso de ese tren y por lo tanto únicamente paraba unos minutos para que los que quisieran tomarlo se alcanzaran a subir. Era divertido y a la vez peligroso. En alguna ocasión llegamos tarde y el tren ya partía; Manuel se quedo colgado y muy cerca de los rieles y yo, no se como, lo levante, en vilo con ¡solo una mano! Pero, pues solo nos reímos, éramos invencibles, todo lo podíamos, nada importaba mas que la aventura, el paseo. A distancia, ya no lo veo tan así. Pero al recordar, sonrío y la nostalgia llega.

Ya dentro del tren, nos comenzábamos hacer lugar entre una multitud conformada por personas singulares. Soldados, borrachines, uno que otro gringo aventurero, vendedores ambulantes con mercancía diversa, varios tipos de bebidas, comida de todos tipos, dulces y hasta chiles rellenos y multitud de fritangas. También iban frecuentemente indígenas, que llamábamos inditos, con mercancía para vender y muchas flores. El olor a pulque era preponderante, pues además de que se vendía a bordo, se llevaban barricas a ser vendidas en el trayecto. Ya en el vagón de segunda, pues el tren no tenia de primera, encontrábamos a nuestros amigos y compartíamos las primeras tortas del desayuno con algo de café y uno que otro refresco que comprábamos a las mujeres que los traían en cubetas. Por supuesto estaba el clásico boletero y si no mal recuerdo pagábamos cada uno dos pesos cincuenta centavos por ir hasta la estación de Salazar en el Estado de México, afuerita del DF. Salazar, ese nombre es muy querido para mí. Y aunque creo solo fui ahí una vez con mi papa, no se por qué el sitio me recuerda a él, su cara sonriente y bromista platicándonos de sus aventuras cuando era alpinista y subía los volcanes.  Mi padre tenia un ademan que me molestaba y hasta hoy en día no se porque me pasaba eso. Cuando me hablaba a manera de énfasis, me señalaba con el dedo y me tocaba. Sus manos duras y dedos aun más; de tanto trabajo como mecánico, se sentían. Lo que es la vida, ahora eso ademanes y esa sensación me gustaría sentirla, la extraño sobre manera.
El trayecto era multicolor y veíamos varias de las barrancas que hay por Contreras. Todavía estaban cubiertas de encinares enormes, que ya en otras ocasiones habíamos explorado con singular alegría, pues con todas las hojas duras y secas que tapizaban el piso de las barrancas, era una delicia deslizarse cuesta abajo, sentados, de panza o parados. Únicamente tratábamos de prever el impacto con algún maguey o piedra grade que se atravesaba en nuestro loco y escandaloso trayecto. A veces con tremendos sustos al encontrarnos con algún voladero al frente, que aunque eran pequeños (3-5 metros), no nos salvaríamos del “porrazo” si no parábamos a tiempo. ¡¡Tierra y polvo Hasta dentro delas orejas!! Jajajajaj como sudábamos, se veían los arroyos dibujados en nuestras caras.

      A veces…. ¡no!... casi siempre, cada uno de nosotros estaba asomado a alguna ventana del tren o en las puertas siempre abiertas. De tal manera que el olor del tren, entraba y se pegaba en nosotros. Pero la sensación de frescura era ¡incomparable!  <<Traca, traca, traca, traca, traca>>…. el ruido del tren ¿Cuál ruido? Nunca lo oímos, ¡solo cuando pitaba! Salazar era una estación rustica de tren que estaba a unos 15 km adelante de lo que es la Marquesa, un sitio famoso de fin de semana para los citadinos. Era un llano con una laguna natural y totalmente rodeado de pinos y oyameles. Adelante, como a unos 5 km están unos terrenos del Instituto de Energía Nuclear. El tren llegaba ahí, a Salazar, a eso de las ocho y media o nueve de la mañana. Por suerte aquí si se detenía el tren durante 15 minutos.

   Bajábamos del tren, nos cargábamos todo al hombro y comenzábamos a caminar hacia el bosque, abrigados y el campo aun con neblina. La mañana siempre era fresca y olía mejor si había llovido, en la noche. Platicando y medio jadeando, pues siempre era cuesta arriba, rodeábamos la laguna. Casi siempre aventábamos piedras para salpicarnos, siempre jugando. Otras veces solo nos pasábamos cerca de la orilla para ver quien dejaba la huella más grande en el lodo y tratar de ver uno que otro renacuajo o rana. Llegábamos a un camino de piedras algo grandes, que en realidad era una escorrentía donde bajaba el agua del cerro, pero todavía era una cárcava muy poco profunda que parecía camino. Nosotros la tomábamos no solo porque era divertido brincar de piedra en piedra, si no por la posibilidad de encontrar víboras de cascabel. En esa parte, antes de llegar al bosque y llena de macollos de pasto, las víboras abundan. Y es que los reptiles salen a calentarse con los primeros rayos del sol y así nos los encontrábamos, medio dormidos, medio fríos. Los veíamos, a veces los molestábamos, pero nunca los agarramos. Como estaban apenas desentumeciéndose, solo se movían un poco y regresaban a su posición. Nosotros seguíamos subiendo, ya casi llegábamos a los primeros arbolitos de renuevo, ahí donde los escobillos amadrinan a los oyameles y en donde había todavía uno que otro pino.

   Entrando a la arboleda de oyameles, todo cambiaba. Nos rodeaba el verdor, la humedad y el olor a bosque. Desde el suelo hasta las punta de los arboles todo era verde, verde obscuro. Y es que el suelo del bosque de oyamel esta tapizado por musgo y variedad de plantas, pero no pastos. Esto hacía una alfombra continua, suave, de color verde obscuro intenso. Una alfombra tramada por multitud de materiales, en secciones por hojas de diversas formas, colores y texturas; hongos de todos tipos y texturas; pedazos de ramas cubiertas de musgos y a veces de heno; conos de los mismos arboles y gran variedad de pequeñas plantas de flor, muchos líquenes y hepáticas. Un micro mundo verde, húmedo y suave.  Nuestro objetivo predilecto, los hongos. Por ellos, Laura, mis hermanos, mis amigos y yo caminábamos por horas. Pero mejor dicho nos arrastrábamos por todos los recovecos del bosque. Siempre andábamos sucios y con la humedad hasta los huesos. Colectando hongos, de los pequeños blancos con sombrerito de colores azul, verde o rojo; de los que parecen ramas y astas de venados; de aquellos gordos y cafés como semitas;  de los que se ven con los gnomos, rojos, amarillos y medio cafés con manchas blancas, de los naranja como zanahorias; de los que son como trompas de cochino; de los blancos con café que se deshacen y sale como tinta obscura; de los amarillos como huevitos; de los delgados blancos o violáceos como transparentes; de los que parecen pasas grandes y huecos; de los que son como leña y crecen en los troncos de arboles viejos o tirados. Todos pasaban por nuestras manos. Los sacábamos con mucho cuidado, con todo y musgo y los envolvíamos cuidadosamente en papel encerado y los íbamos acomodando en cajas. Todos eran para la colección de la escuela. Bueno, no todos, pues  bastantes de los comestibles los separábamos y los comíamos en casa.
Mientras nos arrastrábamos conocimos mucha de la fauna que muy pocas personas conocen por que son organismos pequeños y viven entre el musgo y las plantas pequeñas que cubren el suelo. Varios tipos de salamandras, arañas, insectos varios, víboras de colores,  caracoles de diversas formas, ciempiés, milpiés, alacranes y eventualmente, el único mamífero venenoso, las musarañas. Estos pequeños animales, parecidos a un ratón, son ultraligeros y tienen una mordida ponzoñosa con la que paralizan a los animales que cazan.

    Ya como a la una o dos de la tarde, ya hacia calor, el sol en todo su esplendor. Parábamos la colecta y era hora del beisbol! Nunca llevamos bat, era a mano y usábamos pelotas de esponja, varias pues se perdían fácilmente entre toda la vegetación. El campo siempre era inclinado y con multitud de hoyos, sin matas grandes, casi puro pasto. La diversión era en grande. Solo estábamos nosotros y el bosque. Así que los gritos y movimientos no molestaban a nadie. La vegetación y uno que otro pájaro y ardilla eran los espectadores. Siempre los juegos eran de ¡¡garra!! Y de agarrarse, pues los ánimos de Laura y Luis siempre se encendían y casi llegaban a golpes. Y yo, en medio literalmente de los dos, ¡mi novia y mi hermano! Pero ya después de un rato, todo volvía a la normalidad y cansados terminábamos como a eso de las tres. Para esa hora y dada la altura al nivel del mar (1900 m) y lo fresco del aire, nunca nos dábamos cuenta de todo lo que nos quemábamos. La cara y los brazos se nos ponían morenos y solo el güero Manuel se ponía rojo. Comíamos el resto de nuestras tortas y uno que otro chocolate que llevábamos. Pero siempre nos quedábamos con hambre. Comenzábamos el regreso como eso de las cuatro, pues había que llegar a la estación para tomar el tren de regreso que pasaba a las seis de la tarde. A medio camino siempre nos agarraba la lluvia y en descampado. De nada servían las mangas o plásticos. Nada nos cubría de torrente que pareciera que venia de todos lados. Nuestros pies dentro de las botas “chacualeban” y a veces hasta se nos salían!! Esos eran otros momentos inolvidables. Ya mojados y todavía a como una hora de llegada, nada nos importaba, mas que no se maltrataran los hongos. Caminábamos y corríamos, otras veces rodábamos cuesta abajo, bromeando y literalmente en éxtasis bajo el agua y el bosque rodeándonos. El agua era fría, bastante fría, pero de alguna manera eso solo lo sentíamos hasta que llegábamos a la estación y teníamos que esperar el tren que generalmente llegaba tarde, algunas veces hasta las siete de la noche. En la estación había siempre señoras vendiendo fritangas y nosotros con hambre y casi sin dinero. Entonces hacíamos una “coperacha” y entre todos comprábamos sopes y algunas quesadillas y las repartíamos. Esas frituras, nos sabían a ¡¡gloria!! Y junto a los comales nos “arrejuntábamos” para que se nos pasara algo el frio y en eso se oía el silbato del tren, ya nos íbamos de nuestro lugar mágico y hasta la próxima semana.

     En esos increíbles y felices momentos nunca pensé que mi vida estaría siempre ligada a los árboles. Sin saberlo, un pedacito verde comenzó a crecer en mí. De Salazar vinieron muchos bosques, de muchos tipos y de lugares lejanos y muy escondidos en nuestro país.

     Uno que es, o mas bien, era la “quintaesencia” de lo verde y de lo que es un bosque, era el que estaba a la entrada de un pueblecito llamado Honey, si como la miel en inglés, honey. Ese pueblo pertenece a Puebla, pero esta  solo unos minutos de Tulancingo, Hidalgo. Para describir este pedazo de bosque me gustaría ser un gran escritor, además de un gran pintor. Pero aquí va mi intención. Quizás si comienzo por decir que parecía salido de un cuento de los Hermanos Grim, esos que mi mama nos leía a la hora de la comida para que no nos peleáramos los seis hermanos.  La palabra esplendoroso y como que te quitaba el aliento, seria poca cosa, pero es lo mejor que puedo decir. El color preponderante era el verde esmeralda. No, no exagero, ese era el color. El bosque estaba formado por arboles casi todos de un pino que se llama patula, único en el mundo y solo crece en esta región. Los arboles tienen corteza rojiza tirándole a anaranjado y como que se desprende en una especie de chinitos de papel; sus hojas son de color verde claro brillante; sus ramas colgantes y sus conos de color arena, muy duros. Los arboles eran enormes y cubrían todo el dosel del bosque, y si bien le conferían una cierta penumbra, la luz entraba de tal manera que literalmente esparcía el color verde en todas direcciones. Esa penumbra mantenía condiciones únicas para ese verdor bajo el dosel. El suelo era una mullida alfombra de musgos y líquenes, principalmente estos últimos, lo que le daba el color verde esmeralda. Pero lo mas sorprendente, único y que jamás, jamás, se me olvidara y tampoco a los que conocieron ese lugar, es que esa alfombra del suelo subía y cubría, de manera muy homogénea, también los troncos de los árboles, sean en pie o tirados. Como que el verde se fundía con todo lo que tocaba y lo transformada en más verde. Esa orgia de verde tocaba a los insectos y hasta las lagartijas tenían tonos de esos verdes que les permitía perderse entre el paisaje. Era tal el asalto visual que de verdad uno esperaba que salieran los gnomos en cualquier momento. Como si fuera poco, en algunos claros del bosque había de los hongos grandes y rojos con pintas blancas, así como otros únicos del sitio que salían de las bases de los arboles y parecían bastones barnizados y con agarradera blanca. Para rematar, las casas de los lugareños eran del tipo de “dos aguas” y hechas con tejamanil (tablillas de madera sacadas de los oyameles y algunos pinos), con lo que se completaba el cuadro de una escena de cuento con gnomos y hadas. Ahora, así es, es solo un cuento, pues no existe.

      El pedacito verde se quedo dentro de mí y con los años me envolvió y ahora forma parte de mi vida diaria, de mi pensar y hasta de mi familia. Ya no se ira nunca. Aquí sigo, con los árboles. Como todas las plantas, los árboles no se mueven y  enfrentan los problemas, los peligros de frente, aparentemente inamovibles. Son de los seres vivos con mayor masa y entre los más longevos. Sobre la tierra, son los seres vivos que más influencia tienen en nuestro clima y en el mantenimiento de la atmosfera vital para los seres que respiramos oxígeno.

        Deja que el verde crezca en ti, pero no de palabra, de hecho…


Jorge Macías-Sámano

miércoles, 7 de noviembre de 2012


Constanzo
No es karma, solo causa y efecto | Juan Carlos Navarro




Ya encumbrada en una posición muy favorecida por los alicientes de una economía holgada, alejada de las penurias incesantes de la vida cotidiana y sobre todo abrumada por un halo de confort e inseguridades, de elogios vanagloriados o inclusive del respeto: ya sea fraternal o por simple interés que le brindaban sus alumnos y colegas; la profesora Jazmín vivía una vida que no era del todo mala, tenía todo, o casi todo lo que se puede comprar con el dinero, solo que de aquella profesora que inicio su servicio como docente ante grupo en una comunidad Chiapaneca de nombre casi impronunciable por estar en un dialecto selecto solo para algunos privilegiados, no quedaba absolutamente nada.

A pesar de provenir de una familia de docentes y profesores rurales; alguna vez y no tanto por el antecedente familiar si no más empujada por satisfacer una necesidad de salir de la precaria situación en la que vivía (y aquí es donde hay que sincerarnos; para ella y para muchos de nosotros, el dinero es primordial y sumamente necesario), Jazmín decidió forjar su futuro en base al estudio pedagógico de la educación primaría y recordando sus palabras ella decía: “Trabajo como profesora solo para poder comprarme el automóvil que tanto he soñado”

No juzgaré a Jazmín, porque no me corresponde hacerlo, pero si trataré de describirla un poco, porque la conocía y creía conocerla bastante bien: para mi ella era una persona de gran capacidad, de buenos sentimientos, pero de un corazón bastante maleable, pobre ante la agolpante horda de excentricidades consumistas de la sociedad actual, sumiso el corazón por el entorno que la rodeaba, y, es que ella gustaba de tener cierto tipo amistades, de esas amistades que viven de las apariencias, que creen que las define el tipo ropa que usan, o inclusive los lugares donde comen; pero ella no era así…

Cuando niños; solía decir que ella quería ser doctora, para curar todas las “enfermedades del mundo y ayudar a la gente pobre”, nunca en aquellos instantes de inocencia le  paso por la cabeza la mercenaria idea de realizar sus estudios profesionales para llenarse las bolsas de dinero y mucho menos, pero sobre todo de necesitar de halagos y pleitesías absurdas por realizar bien su trabajo, desconozco cuando fue que ella cambio, pero si creo tener la idea de que la hizo cambiar…

Una necesidad de total atención y un espíritu materialista por demás enfermizo.

La cuestión es… ¿Hacer lo que nos gusta hacer, con convicción de servicio y entrega profesional, ganando el dinero justo? o ¿corromper el instinto primigenio y fraternal por comodidades y bienes materiales quizá innecesarios que nos brindan una vida de total desapego a la vida misma y hasta cierto punto nos alejan de los que queremos? … 

Cualquier respuesta creo puede ser la correcta, elegimos la vida que creemos nos puede funcionar, a costa de todo lo que se interponga en nuestro camino.

Elegir entre la ruta del colectivismo o del perjudicial sentimiento del personalismo… Jazmín eligió y esa elección la hizo cambiar de sobremanera a tal grado de ser una total desconocida para todos aquellos que la apreciamos en algún momento; y es aquí donde se hace presente la lejanía entre las personas.

Jazmín, comenzaba a asumir la postura de ser una persona muy especial, necesaria para nosotros, una persona de personalidad heliocéntrica que pensaba que los planetas giraban alrededor de ella, con el más grande descaro de desconocer a todas las personas y los medios que la pusieron ahí.

-         Un poco; como las galaxias que se alejan. 

En el subconsciente; creo recordar exactamente como sucedió todo; aunque lo más seguro es que ese subconsciente, este siendo traicionado por el acto consciente del repudio que me genero lo ahí sucedido e inconscientemente me haga remembrar cosas que a lo mejor no sucedieron de esa forma…

Era un Jueves decembrino, con un clima por demás benévolo, pero igual, de calores tropicales que castigan muy agradablemente, teníamos que ir vestidos de manera muy convencional y ad hoc a la ocasión <<muy a mi pesar>> recuerdo que viajamos junto con el tío Constanzo en el carro de su esposa, él: un viejo muy elocuente, de mirada sumisa y siempre como buscando algo en el techo o lo más seguro en el cielo, de tartamudeos a acusa de la edad, él tenía casi 76 cuando le entregaron ese reconocimiento a su larga trayectoria y una larga vida entregada a la educación de las comunidades rurales en Chiapas y en la cual también le entregarían premios al merito académico a algunos docentes que habían destacado en los concursos de aprovechamiento y en donde entre ellos se encontraba Jazmín.

Bajamos del coche y entramos a un restaurante por demás elegante, la entrega de los reconocimientos se realizaría en el área de jardines; dejamos al tío Constanzo en su lugar y nos retiramos a nuestros sitios desde donde veríamos la entrega del, tan merecido galardón para Constanzo “el profe”…

En eso… Una figura arrogante parte la plaza y se sube al estrado; era Jazmín, la que recibía el premio en ese momento, ella; ya al micrófono comienza por llenarse la boca de falsa modestia y pedantería; citando casi al borde de los gritos y con una mala técnica oratoria cosas como: “SOMOS LOS CREADORES DE LAS NUEVAS GENERACIONES”, “ESTAMOS ACÁ PORQUE MERECEMOS ESTARLO”, “SOMOS EL PRESENTE Y EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN” <<siempre acompañado de un ademan que constaba en colocar el dedo índice de su mano derecha sobre el lado izquierdo de su pecho>>… termina la perorata y baja, castigada por unos escuetos y flojos aplausos que salen tal vez de una decena de personas del centenar que se habían presentado en esa ocasión…

Al tío Constanzo aún no le llegaba el momento para recibir el premio y mucho menos era su turno para hablar o agradecer; pero la indignación era casi colectiva y él siendo un tipo muy justo y de inquebrantable ecuanimidad ante situaciones difíciles; esta vez no pudo resistir y se paró, corvado por esa columna que resentía los estragos de la edad, con andares lánguidos y de temblores constantes; al andar por el pasillo central que dividía moisescamente en un par muy equitativo a los asistentes de la gala, se paran un par de profesores más jóvenes y le ayudan a llegar hasta el estrado:

<< Se escucha por el micrófono como carraspea la garganta intentando buscar serenidad y elocuencia y de pronto…>> un silencio abrumador acompañado de un vientecillo fresco que daba tregua a la acalorada y exasperante tarde… inicia el monologo <<Citando con fuerza proveniente desde el alma algo de Calderón De la Barca>>

“Es verdad; pues reprimamos esta fiera condición, esta furia, esta ambición, por si alguna vez soñamos; y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar.

 Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! ¿Que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte? […]

Yo sueño que estoy aquí de estas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida?  Un frenesí. ¿Qué es la vida?  Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

Tácitamente culmina diciendo… “Siempre soñé ser un gran científico, entregar mi vida a las ordenes de la ciencia era mi deseo, más sin embargo la vida fue bastante buena conmigo, me dio la gran oportunidad de compartir esto… que a la vez me fue transmitido desde mis padres y mis maestros, la educación, la enseñanza, las matemáticas… ¿Qué hubiese sido de Einstein sin un maestro que le enseñara a leer? ¿Qué hubiese sido de Dalí sin alguien que le enseñase a descubrir los colores primarios? O del mismo Borges… Carecemos de agradecimiento, carecemos de recuerdo, creemos ser únicos, creemos tener todo el conocimiento como por arte de magia, no logre ser lo que siempre soñé ser y no me arrepiento, no necesito de aceptación, ni de premios o reconocimientos para saber que mi inútil vi ha servido de algo… nunca olvidaré que muy probablemente ayude a encaminar la vida de las personas a las que de alguna forma les compartí algo, un poco de lo que soy… un poco de conocimiento, un poco de alma… un poco de pasado.

La totalidad de las personas exponen los corazones y sus almas agradecidas con jubilo y aplausos cálidos mientras el “profe”, Constanzo parte la misma plaza que fue mancillada con anterioridad, con las manos vacías, el alma ensanchada y los ojos llenos de lagrimas.


PARA TODOS “LOS PROFES” LOS DE LA ESCUELA Y LOS DE CASA, LOS QUE ME ENSEÑARON, COMPARTIERÓN, DE LOS QUE APENDI DE MUCHAS FORMAS Y QUE AHORA DE FORMA PECULIAR AGRADEZCO CON TODA LA HUMILDAD QUE ME PERMITE EL DECIR QUE: “SOMOS LA SEMILLA QUE GERMINA DEL PASADO, CICLICA, QUE ESPEREMOS SE NIEGUE A MORIR”

@giancarlonavesc

jueves, 1 de noviembre de 2012


Incomprensibles,  de rareza especial, pero siempre atractivas, con la dosis y el flujo necesario de trémulas y escabrosas sensaciones que recorren por las vertebras de la espina dorsal; son estas historias; las que pasan y pasan como por un conducto verbal informal; de gente en gente, de generación en generación, vivas, negándose a morir, siempre y cuando provoquen, como lo provocaron en mi desde que la escuche por primera vez, de voz viva del narrador, sensaciones de extrañeza y terror.

No teman leer…
(nota introductoria: Juan Carlos Navarro)


El  nahual


No es karma, solo causa y efecto | por: José Luis Navarro Escobar

Es esta historia, que puede parecer  fantasiosa pero es unas mas de las “aventuras”  de mi vida errante, y eso que me pasó; es indeleble,  todavía cuando lo recuerdo se hace muy  fantasiosa pero para mi, que lo vi me pareció tan real…

Yo era muy joven mas de lo que soy ahora,  me fui a vivir a la ciudad de Comitán de Domínguez Chiapas,  tenia 15 años cuando mucho, para aquel tiempo ya fumaba (ups),y  de mis interminables caminatas en las tardes note algo que me llamo mucho la atención, hay muchas iglesias y casi una cerca de al otra, (los que han visitado la ciudad saben de lo que hablo), yo vivía en la zona del centro y como en cualquier ciudad la zona centro en horas de las noche siempre es muy desolada y a veces tétrica  digna de una película de terror, calles empedradas, bruma, a veces neblina, llovizna, algunas calles sin alumbrado publico, o focos que se hacen corto  y se apagan exactamente cuando cruzas debajo y se prenden cuando ya pasaste como si te estuvieran esperando, por que les describo como veía la ciudad de noche, pues así empezó todo en una noche, ya después de haber platicado con los “cuates” y de hacer mis compras rápido por que estaba lloviendo llegue a ese cuarto enorme con una pequeña cama, una sillas y una mesa y un olor a húmedo por que nunca le pegaba el sol sin ventanas son un foco de 60 watts me dispuse hacer mi tarea me coloque los audífonos y a escuchar el “rubber soul” de “The Beatles”, aproximadamente serian las 9 de la noche, todos en su casa pero no era  por el frio y la lluvia yo no sabia por que se dormían temprano ¡a las 9!, si a esa hora querías salir a realizar una compra,  ya no encontrabas nada abierto, pero bueno; bajo la lluvia empezó a llegar gente a esa vecindad que tenia un patio enorme y de repente tocaron a mi puerta esa puerta de madera que de una patada seguramente la tumbaban y la cual tenia por  candado un palito de madera (de esos de paleta de hielo), el que tocaba a mi puerta era un tipo como religioso, bien vestido, invitándome a una rezo, algo a lo cual no soy muy adepto, no le di tanta importancias (claro ni ahora) y antes de poner “play” empezaron con los “canticos” del rezo termine mi tarea y seguían en eso, al otro día en la tarde antes de salir platique con la señora que cobraba la renta y era dueña de esa vecindad le pregunte a que se  debía que rezaran en la noche a lo que me dijo: “¿eres nuevo en la ciudad verdad joven?” “solo cuando te digamos: ¡No salgas!, no lo hagas,  te lo pido por favor”, eso me dejo mas dudas que certezas del ¿por qué lo hacían?,  pasaron los días y de nuevo un día con lluvia torrencial…

Era miércoles si no me falla la memoria, esperaba a los rezadores pero no llegaron, me  puse a barrer mi cuarto en la noche y me salí a fumar un cigarrillo afuera, en la puerta, termine de fumar y me puse a leer, Demian de Hesse y me quede dormido con el sonido de lluvia en las tejas, ya en sueño profundo cuando me levanta un ruido como si los gatos estuvieran peleando arriba del cuarto: ¡caían las tejas y seguía lloviendo mucho!, me asome para ver que pasaba y me grita una mujer “no salgas hijo que esta el nagual metete pa’ dentro y encerráte” (sic),  y antes de meterme vi una sombra como de un perro pero enorme como un Gran danés brincando de techo en techo cual película japonesa de terror solo le podían notar como le brillaban los ojos, por la neblina unos ojos amarillos muy tétricos, sin pensarla cerré la puerta y empuje la cama para tapar la puerta así no pudiera salir, ¡El Nahual!, no les miento, tenia “un chingo” de miedo solo de ver eso me impacto mucho y mas cuando se sentía que estaba en le techo de mi cuarto y caían las tejas; en eso la señora grito ¿todos están bien? Y todos dijimos ¡si! al unísono, y no podía dejar de ver que onda con eso, que era eso, de chismoso vi por una grieta de la puerta y bajo la lluvia la señora comenzó a decir algo en un dialecto me imagino por que no le entendí nada y se escuchaba un graznido muy macabro, y la señora seguía con eso y miraba como, ”eso” saltaba de tejado en tejado hasta que se alejó y dijo la señora ya pueden salir, moví la cama y salí a platicar con la señora y le dije que era eso ¿un nahual?, y me dijo “si hijo es don Chalo el de los discos es un nagual pero los buenos no es brujo solo se convierte en animal”, y le dije si es bueno por que nos dijo que no saliéramos, “…ah por que le gusta jugar y como es animal los puede lastimar por que es un animal salvaje y hasta los puede matar, de hecho le dije a Carmino (el velador) que se pusiera su camisa al revés y orinara su machete y lo “cintareara” para que no ande asustando a la gente”, y no sé que cara me vio la señora que me dijo mañana lo vas a ver y lo veras todo golpeado yo lo había visto ese día en la tarde y bien por que con el compraba discos, al otro día mas por chisme que por música fui a tienda  y me compre un disco de “helloween” y me atendió el señor y me dio un escalofrió que palidecí de incertidumbre, el señor lleno de moretones en la cara con un brazo vendado y el otro con marcas que deja un machete cuando te pegan con el costado, y me dice “que te paso mijo” no nada solo que hasta a mi me duele como anda todo golpeado y me contesta (por que era mi cuate el ruco) “no te preocupes eso se me quita rápido, sale pues muchacho cuídese y no salga de noche por que hay mucho brujo” y se empezó a reír y como si no sabia le dije “¿apoco?” ,si por que crees que hay muchas iglesias en Comitán y la mayoría están juntas una de otras en ciertos lados, depende que tantos brujos hay en esas cuadras…  la respuesta de ese señor se aclaró una de mis dudas pero necesitaba que me la confirmaran y al llegar a al casa era tarde como las 5 y había empezado el rezo, termino y platique con la señora y me dijo lo mismo de las iglesias, y con eso tuve.

Ya mas tarde platique con el velador y me dijo “hey cuate no debes de salir en la noche debes de estar en tu casa antes de las 10 por los nahuales”  si ya lo se , ¿que apoco viste a don chalo?  Le dije “si” con risa nerviosa y medio un consejo cuando te topes a los nahuales ponte la playera al revés y orínate el cinto y pégales y te vas a tu casa sin voltear a verlos…. Y si  el nahual salía cada vez que llovía en las noches ya no me asustaba como la primera vez pero si muchas veces vi al señor todo golpeado quien diría que era un nahual y  así siguiendo esos  consejos que me dio “Carmino” el velador,  termina mi encuentro con los nahuales cosa que ustedes créanlo o no.

 Yo no creía en esas cosas pero yo vi algo que me dejo marcado de por vida, y que hay cosas que pasan sin que nos demos cuenta.

@navarro_pepe

miércoles, 24 de octubre de 2012

A toda acción corresponde una 

Reacción
No es Karma, solo causa y efecto | Jorge E. Macías






La Tercera Ley de Newton indica que “A toda acción corresponde una reacción, de la misma intensidad y dirección con sentido opuesto”.

Este principio universal rige la interacción física de los cuerpos, y puesto en otro contexto, ya sea de otras ciencias o incluso en la vida diaria, describe bien las consecuencias de nuestras acciones.

Como profesionista me encuentro constantemente con lo que implica la introducción de especies exóticas a una determinada área. Una especie exótica es aquel organismo que esta fuera de su distribución original o nativa, es decir que fue introducida a un nuevo ámbito. Si bien muchas especies exóticas son introducidas con un propósito, otras son “accidentes” que ocurren. Muchas frutas y granos (arroz, mango, trigo, etc) son exóticos y se han distribuido por todo el mundo para beneficio de la humanidad. El ver animales exóticos en zoológicos tiene un valor educativo y de investigación. Los conocidos eucaliptos son originarios de Australia, crecen en muchas partes del mundo y tienen gran utilidad no solo como madera y celulosa, si no como estabilizadores de suelo en sitios con erosión. Ecológicamente hablando, una especie exótica llega a un medio en donde los organismos normalmente asociados a la misma, sean enemigos o que la beneficien de alguna manera, no están presentes. De igual manera, el medio que recibe a la especie exótica, tampoco la “reconoce” de inmediato y no puede interactuar con ella de manera alguna. Consecuentemente, dependiendo de la adaptabilidad de la especie exótica y de las especies que potencialmente se puede asociar a ella, el futuro de la primera será definido. Muchas veces la especie exótica muere y no llega a desarrollar una población para mantenerse; en otras ocasiones, aprovecha el vacío de enemigos y la bondad del ambiente, creciendo en números insospechados ejerciendo un impacto ecológico considerable.

La acción de introducir especies tiene consecuencias ecológicas y económicas que pueden ser positivas y negativas. La mayoría de los casos la repercusión ecológica es mas importante por tener un efecto mas permanente y mucho mas amplio, pero al final muy posiblemente redundara en un impacto económico. Australia es un continente en donde se han realizado introducciones de gran variedad de organismos y por el hecho de ser una isla-continente los efectos son muy marcados y han sido documentados ampliamente. En ese continente fueron introducidos conejos europeos para que los Dingos (perros salvajes y el depredador nativo más importante) tuvieran comida y aumentaran sus poblaciones, al tiempo que los habitantes tuvieran un animal como caza deportiva. Los conejos no solo por tener un poder de reproducción altamente conocido, si no por carecer de otros enemigos naturales en su nuevo ambiente, crecieron a un numero tal que se convirtieron en una verdadera plaga, afectando cultivos agrícolas y vegetación natural. 

Tal fue el daño y por ende la necesidad de controlar a estos herbívoros, que el gobierno Australiano en 1991 introdujo una enfermedad específica de ellos para erradicarlos  y casi lo logró. De una manera parecida, el nopal, ¡sí! ese que comemos y produce tunas, fue introducido a Australia en los 1800’s con el fin de criar la cochinilla, un insecto que produce un tinte rojo y  que crece en ellos; el tinte era en ese entonces una mercancía muy apreciada para teñir tela y sobre todo los uniformes del ejercito que son de ese color. A la par, el nopal fue cultivado también como fruta y como un excelente cerco vivo. El hecho fue que, esta planta desarrollándose en un medio sin enemigos naturales y con un clima propicio, para mediados de los 1900’s ya había invadido ¡60 millones de acres! Como la dispersión de la planta, ahora una “mala yerba”, era promovida por aves como los Emues (aves parecidas a los avestruces), cuervos y otros similares, ellos comenzaron a ser cazados para detener el avance. Se usaron muchos productos químicos para su control, incluidos compuestos de arsénico y otros altamente tóxicos, pero los esfuerzos fueron infructuosos. Fue hasta 1926 que se hicieron las primeras introducciones de un insecto enemigo natural del nopal (y por ende, exótico para Australia) y al cual le tomo casi 60 años (gracias a constantes reintroducciones y monumentales programas de reproducción y liberación del gobierno) detener y disminuir la distribución del nopal. Sin embargo a la fecha el nopal todavía existe en algunos sitios, pero ya en números muy bajos. Se sabe que un 42 % de la especies en peligro de extinción están en riesgo por especies exóticas introducidas.

La acción --  La introducción de estos agentes nocivos a otras localidades -- aunque no intencional, es constante y siempre latente. ¿Las razones? El alto comercio y transito existente entre las naciones. La reacción opuesta y con sentido contrario ocurre cuando estos nuevos organismos, llegan en números muy reducidos, pero encuentran condiciones para explotar el medio y se convierten en poco tiempo en grandes números y generan un problema importante. Mas este aspecto de la “acción y reacción” no es solo privativo de los sistemas biológicos. En nuestra vida diaria, en el comercio, la “acción” la vamos construyendo a diario y además de manera intencional, compramos productos extranjeros por ser los mas baratos o en el peor de los casos por que son los que existen. ¿La reacción? La explico mas adelante.

Asia se ha convertido una potencia en el comercio internacional y sus productos están ya en todas partes, con un impacto importante para la economía de México y de otros países, incluidos los desarrollados. Al margen de la calidad, dados sus esquemas de producción, son altamente competitivos por tener un bajo precio y tener una producción masiva. Se siente uno mal de ver en el comercio juguetes autóctonos, como las pirinolas y tropos de madera, hechos en Taiwan o “Tequila” hecho en Japón. Los asiáticos no se detendrán y utilizaran sus constates “cantidad y precio”, para introducir sus artículos exóticos, ejerciendo un impacto (reacción opuesta) en toda nuestra rica y tradicional artesanía. La calidad de los artículos asiáticos es bien sabida; mala, pero eso no nos detiene a comprarlos. Intencionalmente estamos introduciéndolos y quitando oportunidades de trabajo reales (no me refiero a los vendedores ambulantes que venden cualquier cosa) al no comprarles, pero  también indirectamente incidimos en impactar una forma de vida  y a desaparecer usos y costumbres que forman la base de nuestra cultura, que queramos o no afectan nuestra economía. Lo mismo ocurre con algunos alimentos, que son introducidos de otras partes y consumidos en el país, a pesar de cultivarse o de criarse en el nuestro. No se diga si los productos son el resultado de desarrollos tecnológicos o científicos, pagamos muy alto por los mismos, solo pensemos en los electrónicos y en muchos medicamentos.

Los organismos y artículos exóticos ejercen un impacto ecológico y económico. Paradójicamente ambas palabras tienen la raíz “eco” (del griego oikos, casa), la primera refiere al “ambiente” y la segunda a la “administración” de la casa. Por lo que sin importar como veamos o entendamos la introducción de exóticos, en una concepción amplia ambos afectan la “casa”.  Y lo que es peor, ambos, el “medio” y la “administración” ejercen una sinergia fuerte que puede balancear la resultante hacia ambos lados.  
Por ello los invito a reflexionar no solo en lo que ocurre con nuestro ambiente, si no lo que implica comprar artículos extranjeros, pues ya lo dijo Sir Isaac Newton “a toda acción siempre existe otra igual y con sentido opuesto”.

Jorge E. Macías Sámano

miércoles, 17 de octubre de 2012


Independencia de una Mano      
No es karma, solo causa y efecto… │ Juan Carlos Navarro



Esta mano, hoy en un grito revolucionario de rebeldía y coraje, se expresa, por fin; sale del silencio y se expone, no importándole las consecuencias, usando un sentimiento que mas nunca piensa callar.

Esta mano, que desde que te pertenece, ha encontrado el camino que creía haber perdido; la mano; la misma que carecía de motivos para ser creativa.

Esta mano, la derecha que adquiere vida a la más mínima insinuación, de ese delicioso néctar que fluye desde tu boca, que se convierten en palabras y que me intentan decir algo.

Esta mano que armónicamente confabula con este lápiz, el cual con suavidad blande entre sus dedos, que crea, que destruye, que nunca deja de imaginar y que al igual que un par de niños, se entregan a este de experimento lúdico de unir palabras, solo para que tu, exclusivamente tu, los veas jugar, correr juntos sobre la interminable llanura de este campo, para que leas; juegan juntos, corren juntos, solo para ver la expresión de esos inagotables ojos.

Esta mano, que necesita, que busca y que afortunadamente, siempre encuentra los motivos para justificar su existencia; en un sueño, en una historia, en un poema… en tus historias, en tu vida.

Esta mano que a pesar de tener un aspecto de tenues rasgos femeninos, esta condenada a coexistir con este lúgubre personaje, con este hombre, que creía haber errado el camino, que no encontraba la respuesta, solo porque nunca supo preguntar con propiedad; este hombre que se conoció así mismo hasta hace muy poco, que descubrió el sentido de su vida, gracias a otra; la tuya.

Esta mano, la que se comunica contigo y que te agradece: por el lápiz, por el hombre, por el sentimiento, por los motivos, por las sonrisas, por las conversaciones solitarias, por la felicidad, pero sobre todo por la libertad, esa que me diste al emancipar mi mente.

Esta mano, que no le pertenece más al hombre a la que inevitablemente esta unida y que a pesar de esta clara contradicción, comparten un solo sentimiento, transitan por un solo sendero… Esta mano que solo vive para recibir la recompensa divina, la de ser, algún día, estrechada por otra mano… Tu mano.


@giancarlonavesc

miércoles, 10 de octubre de 2012




El libro: la mejor opción para  la soledad.
Por | José Luis Navarro

Pues como empezar;…  nadie dijo que era fácil y confortante salir de casa, pero uno va en busca de su destino o simplemente te encuentra y es muy difícil escapar de él,  y en ocasiones te invade mucho la soledad y la melancolía, de todo lo que dejaste en casa,  por que después de hacer toda tu rutina diaria, que por lo regular siempre es monótona y a veces hasta aburrida; nunca faltan los chispazos que le ponen un poco de alegría “no todo es malo no crean que soy pesimista”, llegas a tu cuarto y haces lo que tienes que hacer, se podía decir que hay muchas cosas para no tener ese sentimiento de tristeza y soledad por ejemplo: la televisión, la música, el internet y los libros.
Ya sé que hay mas cosas, pero son los que se me vinieron al a mente rápido, la música, me gusta mucho gracias a mis hermanos y primos; el jazz, por el cual muchos piensan que soy un villamelon que solo lo hago por encajar en un circulo social, pero  si escucho mucha música pero a veces no es suficiente y sigues aburrido, ahora  la TV en mi caso, no tenia televisor, “bueno si pero era una tv portátil eso si a colores” pero después ver un rato te lastimaba la vista, también mire mucha tv online, pero era mas de lo mismo,  y mas de alguno dirá: “teniendo internet no te aburres güey tienes Twitter, Facebook, chat y el YouTube”, bueno para mi esta bien un rato de esa onda pero me aburro muy fácil con eso, por que la conexión estaba muy lenta como “tomaba prestada la señal”, y ahora los libros… uy los libros como les cuento, les soy sincero si mucho leía el periódico y no era de siempre y diario y si era un libro aplicaba la clásica “¡que tenga dibujos; puras letras me aburre!”, pero acá solo y después de intentar con varias cosas era una opción que debería retomar, un día de la nada después de estar un rato en la computadora y ver noticas y escuchar música, apague la computadora, y de repente me sentí muy muy solo y triste y como si los libros me llamaran, mi vista se dirigió hacia esa mesita que tenia 2 libros empolvados que mi hermano me dijo “te voy a prestar dos libros léelos cabrón no te hace mal, nada mas cuídalos” y me los recomendó, los limpie y dije cual “me chingo ahora”  uno era “crimen y castigo” y el otro era “el viejo y el mar” uno de los cuales yo le compre hace mucho la primera vez que me fui de casa a vivir solo , tal como ahora, (carajo siempre eh sido un errante me cae), pero bueno , el de Dostoievski se mira bueno solo desde la cubierta, pero seamos sinceros, eran muchas paginas así que tome el de Hemingway, el cual era un librito como 100 hojas y de verdad desde que leí la biografía me pareció interesante, y la historia se ponía buena, tanto así que sin darme cuenta ya llevaba mas de mitad del libro, para eso eran ya las 4am y tenia que ir a la escuela y suspende ahí. Al otro día me levante y desayune y quería seguir leyendo pero tenia que a la escuela, ya estaba en clases y me decía “por qué no trajiste libro güey, pa’ ver que onda con el ruco y los pinches tiburones se lo van a chingar… o que pedo” y ese día se me paso muy rápido y llegando a mi cuarto lo primero que hice fue terminar de leer y estaba emocionado, como ahora que recuerdo eso, que solo me falto gritar o aplaudir, pero si dije en voz alta “esos libros si me gustan chingao”,y quede viendo el otro libro, “ese lo comienzo en la noche”, como una especia de cábala o que se yo.
Para eso ya estaba cerca el invierno y hacia mucho frio para ser alguien de la costa acá supe lo que era usar una bufanda y gorro por frio y no por moda, y empecé a leerlo, era como si estuvieran hablando de mi en la trama lo cual me atrapo mas, de como viva  Raskolnikov y lo que hacia para el día a día, esas calles empedradas, con neblina, y las conversaciones con su madre, a pesar de la historia era muy avanzado para mi tenia muchas palabras que no sabia, pero cuando salía en las noches y había neblina me sentía en las calles de San Petersburgo…(pero con cholos), caminando con ese frio y fumando como si tramara algo como el personaje del libro (¿muy volado no?),  al  leer ese libro se me olvidaron esos sentimientos de tristeza y soledad lo cual me motivo a seguir leyendo, pero había algo que yo sentía una especia de “Déjà vu”, yo sé que alguna vez  leí algo y me paso lo mismo por rato se me olvido que esta solo en cuarto.
Y si efectivamente acá es donde entra la historia de el libro que le compre a mi hermano, era el de “crimen y castigo” y sin pensar que ese libro mucho pero mucho tiempo después me llegaría a marcar en una parte de la vida, y me puse a recapitular mi vida y claro ya había leído antes, bueno para ser exactos 2 libros “sin figuritas” de  Hermann Hesse, “El último verano de Klingsor” y “Demian”, y todo debido a la soledad, por que no tenia tv  y eran otros tiempos el cual no era tan fácil el internet en casa  y escuchaba música en “discman”, que hacia para no estar solo en ese cuarto enorme con una cama en rincón, una mesa una silla, y que si uno hablaba se escuchaba el eco,  me salía a sentar con mi libro Demian en el parque de la ciudad cerca de la kiosco, con la música de marimba de fondo, con un buen cigarrillo, claro a mi ya casi se hace un habito la lectura pero siempre me pasa eso, depende el libro que leo me transporto a la época, suena y es un cliché pero a mi me pasa y no lo creía pero es cierto.
Entonces eh llegado a la conclusión que la mejor receta para esos sentimientos de soledad y tristeza son los libros, por lo menos para mi y me a servido de mucho los libros se los dice un lector no ávido, pero no esta mal apagar la tv, y dedicarle cuando mucho media hora a un libro, yo no recomiendo pero pregunten eso les puede ayudar y cuando encentren un libro y les guste la trama se van a “joder”, por qué después de leer un libro ya no son los mismos  para bien o mal, así que lean.

PD:
Los dejó con una cita que me dijeron alguna vez:
 “LOS LIBROS SON COMO EL AMOR VERDADERO, SIN BUSCARLOS Y DE LA NADA ELLOS TE ENCUENTRAN”
… y solamente hay que disfrutarlos de principio a fin.
(y si no era así ni modos, y si tu que me lo dijiste lo lees “seguro que si” escríbelo bien en un comentario)

José Luis Navarro Escobar
@navarro_pepe

martes, 2 de octubre de 2012


Desconectarnos del Sistema para Realmente Verlo…
|Por: Jorge E. Macías Sámano
M
orfeo le decía a Neo, en la película The Matrix, “Tienes que comprender que la mayor parte de los humanos son todavía parte del sistema. Tienes que comprender que la mayoría de la gente no esta preparada para ser desconectada. Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo”.

Esta conversación la recordé por la reciente votación para la presidencia  de la república en México, por su clara conexión con todas aquellas personas que vendieron su voto o las que votaron conscientemente por mantener un sistema o incluso por las que no votaron. Las razones para algo así son múltiples y con una sinergia compleja. Y en realidad necesitamos desconectarnos del sistema para poder verlo de lejos, checar sus partes y sin perdernos en su extrema complejidad, ubicar algún elemento que con el fin de analizarlo, nos permita ver su papel en parte de la problemática del sistema. En este caso, yo escogí la educación.
Disto mucho de ser un especialista en educación, pero tengo experiencia como hijo, padre, alumno y como maestro. Y es que escribo de la educación en general, la que recibimos en casa y aquella que obtenemos en la escuela. Ambos tipos de educación forman parte del sistema que vivimos, sistema que en menor o mayor grado, todos formamos parte y hacemos que perdure. Sistema que hace que las personas vendan su voto, paguen por tener un trabajo, que los maestros busquen no dar clases y cobrar por calificaciones, que gente se coluda y “tape” sus errores o faltas para mantener intereses propios. Me vienen a la memoria dos frases que describen en una buena parte el estado del sistema, “la corrupción somos todos” y la mas nefasta que yo jamás haya oído “el que no transa no avanza”. En pocas palabras, todos en mayor o menor grado, frecuentemente optamos por la forma más rápida y más fácil de lograr algo, a sabiendas de que no es la correcta o bien aquella que permitiría resolver un problema o construir a la larga una mejor relación de pareja, de familia, de sociedad, de país, o del mundo mismo. Lo que aquí brevísimamente analizo es únicamente un ensayo, una perspectiva a un problema y no pretendo agotarlo.
La educación en la casa es seminal en la vida de un individuo y por ende en el desarrollo del mismo dentro de la sociedad. En primera por ser uno de los lugares donde lo que se enseñe puede ser reforzado con el ejemplo, cosa que es difícil en la escuela. Y este aspecto, el del ejemplo, es crucial en como el niño no solo aprenderá, si no algo quizás mas importante, verá resultados casi inmediatos de su aprendizaje en comportamientos como la disciplina, la constancia, el saber compartir y respetar, etc., es decir es el aprendizaje de lo que denominamos “valores”. No tomo un papel moralista, solo tomo los valores como universales y existentes en todas las personas sin importar creencias religiosas o tendencia política. El punto de enseñanza de valores requiere forzosamente que ellos, los niños “los practiquen o experimenten”, es decir, que los vean que existen y se siguen dentro de su propio ambiente, su ambiente primario, su hogar. Aquí es donde la “disfuncionalidad” de una familia o la permisibilidad de los padres, generan los primeros “vacíos” o “dobles estándares” de los principios. No quiero que se entienda que es el único lugar donde se aprenden o se generan y que los padres o la familia como unidad, sea la única responsable, pero seguro estoy que es donde todo comienza, en especial para una mente abierta, virgen, ávida de aprender y por ser el grupo familiar, el primer grupo al que un niño esta asociado.
De este tema se han escrito miles de libros e insisto no soy un experto, mas como hijo y como padre solo tengo que verme a mi y a mi familia para encontrar uno que otro ejemplo de los vacíos o flexibilidad de principios. Cuantas veces como padres sabemos que lo mejor para nuestros hijos es una determinada actitud o práctica hacia ellos, pero nosotros mismos no lo hacemos. Es decir, ellos, los niños, no ven el ejemplo y luego entonces no ven la necesidad o función de aprenderlo y si aprenden, pero a “darle la vuelta’ y van quedándose con la idea de que “eso” no es “tan” importante. Muchas otras veces no reforzamos una disciplina o actitud sobre de ellos por que requerimos ser constantes, tolerantes y dedicar tiempo para ello. Y claro tenemos muchas excusas para no hacerlo, incluidas la aparentemente buena de “…. porque lo quiero mucho y luego ya le tocara estar solo pero ahorita…”, etc., pero el hecho es que fallamos como figura de autoridad en hacer o comportarnos como se los pedimos y ellos se quedan con la idea que “no es tanto así como papá lo dice”. El niño se va dando cuenta de que el sistema es “de dobles estándares”, que es “permisible”, de que el sistema así es y así funciona.
La educación en la escuela es, o debiera de ser una continuidad de la recibida en casa; reforzando lo aprendido y abriendo nuevos espacios de pensamiento, análisis y aprendizaje. La escuela además provee con elementos inexistentes en casa, y no me refiero únicamente a la estructura netamente académica de un plan de estudios, si no a la presencia de otros elementos de autoridad (los maestros, ya no solo los padres) y de otros elementos con muy diversos antecedentes y patrones de conducta, como son los otros niños. En este ambiente, la educación se torna más compleja, pues aunado a cuestiones de “principios”, llegan los aspectos cívicos y los de interacciones de grupo, muy especialmente el niño se enfrenta a la presión de sus propios compañeros. Se enfrenta a un grupo nuevo de “iguales”, que a diferencia de la casa en donde hay una “cohesión y jerarquía” natural, aquí, en este nuevo ambiente, él tiene que buscar un lugar usando su propio carácter, apoyándose en lo aprendido o reforzado en su casa. Es un momento crucialmente importante en la vida de un individuo.
En la escuela, la interacción con otros niños y por añadidura con otros padres y maestros, le van dando al niño otra dimensión de comparativo que provee con un espacio único de aprendizaje y donde lo aprendido en casa se refuerza o simplemente desaparece. Como él todavía vive en casa, sus padres deben de estar muy consientes de estas nuevas interacciones y debieran ejercer un reforzamiento de los principios y de ejercer y enseñar un elemento básico para cualquier individuo y por ende para la sociedad, la comunicación. Este elemento comienza a desarrollarse en la casa y se busca perfeccionar en la escuela, siendo seminal en la convivencia a todos los niveles. Y no me refiero al simple hecho de aprender a hablar, me refiero al de comunicar una idea, un sentimiento o incluso el de demandar un derecho expresar una inconformidad y haciéndolo en términos del interlocutor.
A medida que el niño se convierte en joven y transita por el camino de la educación formal, llamémosle así a la académica. La educación de “la casa o de los padres” va siendo casi inexistente y la del ambiente que los rodea ahora es constante y además “brutalmente” real por los ejemplos que comienzan a experimentar dentro y fuera de la escuela. Los principios que sabe existen, son destruidos constantemente por una sociedad cínica que, en aras de “pasar exámenes” y de “ganarse la vida”, se vende al mejor postor o busca atajos ilegales para lograr sus propósitos. Donde el futbol y las telenovelas o la televisión en si bombardean constantemente al ciudadano, creando una sensación de “logros” vividos a través de otros, los personajes, y no de él mismo; donde el individuo gradualmente se va convirtiendo en parte del sistema y de repente es solo un ladrillo más en la pared. El dinero es icónico en nuestra sociedad y el joven lo va aprendiendo muy bien. El joven lucha constantemente consigo mismo, pues su idiosincrasia (las creencias, reglas y tabúes dentro del mundo que se crio) dice “has esto”, sus principios y su ser le dicen “has lo otro” y la sociedad le dice “has lo de mas allá”. Él tiene que tomar una decisión. Como si fuera poco él se esfuerza (no se digan muchas veces los padres) por terminar un carrera (la que sea) y así tener un trabajo. Él quiere un “pedazo de pastel y además quiere comérselo”, tiene derechos como todos los demás. Sin embargo ve alrededor suyo y hay miles de personas que no estudian y tiene trabajo, algunos hasta un buen trabajo o lo que es peor, sabe de profesionistas titulados o con posgrados y que no tienen trabajo. Entonces que pasa? Que hace ese joven fuerte, con ideales y con su cabeza hecha un torbellino de necesidades de todo tipo?
El sistema del que formamos parte, de ese que habla Morfeo y Neo, tiene todo resuelto. Todo es posible bajo dos parámetros, bajo dos máximas --  todo es posible si tienes dinero y/o si te “prostituyes” para tenerlo -- así de simple y si lo vemos aquí “cabe” casi todos los problemas de nuestra sociedad. Claro, por supuesto que existe (y quiero pensar fuertemente que siempre existirá) la alternativa legal, positiva y sustentable (léase a largo plazo) de hacerlo fuera de esos dos parámetros. Mas para ello es primordial que nos desconectemos del sistema! Recobrar los principios, trabajar no duro, si no constate, inteligentemente y con objetivos claros a largo plazo. Además, respondiendo a nuestra responsabilidad como entes de una comunidad, comprometiéndonos a recobrar o rescatar, mediante el ejemplo, la constancia y la tolerancia, a otros “conectados” al sistema. Convertirnos en un Morfeo, creer y nutrir ideales en contra de la “realidad” del sistema mismo. Si, sin lugar a duda es un ruta alternativa difícil, contra la corriente, quizás a tiempos solitaria, pero definitivamente y sin duda, la única manera de ser mas justos y tener un mundo sustentable. Y dicho sea de paso, con ello se logra un sentimiento de realización pleno y donde el dinero sea solo un medio no el objetivo de vivir. Parafraseando a Jiddu Krishnamurty “no es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma”.
La vida no es blanca o negra, es una gradación de grises que son un continuo prácticamente infinito. No existe la perfección, como no existe la totalidad, todo es relativo a algo. De igual manera no hay solo Morfeos, o Neos o “Mr Smith” (el carácter malo de Matrix). Habemos de todo y llevamos un caleidoscopio de matices en nuestro proceder. Por ello no es difícil ver que tan complejo se torna el aspecto de aprendizaje si un niño no tiene familia y/o tiene que desarrollarse el solo o si se educa académicamente o no. Tampoco es difícil imaginar y atestiguar a lo largo de la vida de uno, que existen una gran diversidad de situaciones en donde se desarrolla un pequeño y el individuo adulto que resulta. Una, solo una de las resultantes, es la existencia de miles de personas que en general ven únicamente a corto plazo y desarrollan estrategias de sobrevivencia en donde “toman lo que puedan mientras este disponible y después ya verán”  o aquellas que construyen sus mundos alejados de todo y todos y solo salen por “recursos” y vuelven al suyo; estos dos tipos de gente son los que podríamos llamar “conectados” al sistema. Y son muchos, muchos y debemos ser críticos y saber que tanto, nosotros mismos, estamos en el.
Como bien dicen, todo comienza con uno. Si queremos un cambio, comencemos con uno pues en mayor o menor grado somos parte del sistema. Hagámoslo por convicción no por imitación y además hagámoslo como una forma de vida y no una moda, pues la moda pasa. Esta bien “airearlo” en el Facebook, pero aun mejor es la casa, en el aula, el trabajo y si también en el partido de futbol. Que la gente que nos rodea lo sepa y lo viva con nosotros. Muy especialmente los niños y los jóvenes. No necesitamos ser sabios, estudiados o una autoridad para hacer mella en el sistema y ver la “realidad real”, simplemente debemos de mantener principios básicos y entender que si no ponemos nuestro “granito de sal” la “realidad” del sistema se volverá “viral” y cada vez será mas difícil “desconectarnos” o “desconectar” a alguien. El objetivo es ser realmente un individuo humano y no solo ser parte de un gran aparato cuyo “input” son cuerpos humanos amorfos, sin identidad, parte de un aparato cuyos productos son principalmente dinero y basura, basura de todo tipo, incluida la humana cuando esta ya no es útil. Pero como todo y tal como dice Morfeo “yo te puedo enseñar la puerta de salida, pero eres tu el que la debe de cruzar”.

Jorge Enrique Macías Sámano.