Constanzo
No es karma, solo causa y efecto
| Juan
Carlos Navarro
Ya encumbrada
en una posición muy favorecida por los alicientes de una economía holgada,
alejada de las penurias incesantes de la vida cotidiana y sobre todo abrumada
por un halo de confort e inseguridades, de elogios vanagloriados o inclusive
del respeto: ya sea fraternal o por simple interés que le brindaban sus alumnos
y colegas; la profesora Jazmín vivía una vida que no era del todo mala, tenía
todo, o casi todo lo que se puede comprar con el dinero, solo que de aquella
profesora que inicio su servicio como docente ante grupo en una comunidad Chiapaneca de nombre casi impronunciable por estar en un dialecto selecto solo
para algunos privilegiados, no quedaba absolutamente nada.
A pesar de
provenir de una familia de docentes y profesores rurales; alguna vez y no tanto
por el antecedente familiar si no más empujada por satisfacer una necesidad de
salir de la precaria situación en la que vivía (y aquí es donde hay que
sincerarnos; para ella y para muchos de nosotros, el dinero es primordial y
sumamente necesario), Jazmín decidió forjar su futuro en base al estudio
pedagógico de la educación primaría y recordando sus palabras ella decía:
“Trabajo como profesora solo para poder comprarme el automóvil que tanto he
soñado”
No juzgaré a
Jazmín, porque no me corresponde hacerlo, pero si trataré de describirla un
poco, porque la conocía y creía conocerla bastante bien: para mi ella era una
persona de gran capacidad, de buenos sentimientos, pero de un corazón bastante
maleable, pobre ante la agolpante horda de excentricidades consumistas de la
sociedad actual, sumiso el corazón por el entorno que la rodeaba, y, es que
ella gustaba de tener cierto tipo amistades, de esas amistades que viven de las
apariencias, que creen que las define el tipo ropa que usan, o inclusive los
lugares donde comen; pero ella no era así…
Cuando niños;
solía decir que ella quería ser doctora, para curar todas las “enfermedades del
mundo y ayudar a la gente pobre”, nunca en aquellos instantes de inocencia
le paso por la cabeza la mercenaria idea
de realizar sus estudios profesionales para llenarse las bolsas de dinero y
mucho menos, pero sobre todo de necesitar de halagos y pleitesías absurdas por
realizar bien su trabajo, desconozco cuando fue que ella cambio, pero si creo
tener la idea de que la hizo cambiar…
Una necesidad
de total atención y un espíritu materialista por demás enfermizo.
La cuestión
es… ¿Hacer lo que nos gusta hacer, con convicción de servicio y entrega
profesional, ganando el dinero justo? o ¿corromper el instinto primigenio y fraternal
por comodidades y bienes materiales quizá innecesarios que nos brindan una vida
de total desapego a la vida misma y hasta cierto punto nos alejan de los que
queremos? …
Cualquier
respuesta creo puede ser la correcta, elegimos la vida que creemos nos puede
funcionar, a costa de todo lo que se interponga en nuestro camino.
Elegir entre
la ruta del colectivismo o del perjudicial sentimiento del personalismo… Jazmín
eligió y esa elección la hizo cambiar de sobremanera a tal grado de ser una total
desconocida para todos aquellos que la apreciamos en algún momento; y es aquí
donde se hace presente la lejanía entre las personas.
Jazmín,
comenzaba a asumir la postura de ser una persona muy especial, necesaria para
nosotros, una persona de personalidad heliocéntrica que pensaba que los
planetas giraban alrededor de ella, con el más grande descaro de desconocer a
todas las personas y los medios que la pusieron ahí.
-
Un poco;
como las galaxias que se alejan.
En el
subconsciente; creo recordar exactamente como sucedió todo; aunque lo más
seguro es que ese subconsciente, este siendo traicionado por el acto consciente
del repudio que me genero lo ahí sucedido e inconscientemente me haga remembrar
cosas que a lo mejor no sucedieron de esa forma…
Era un Jueves
decembrino, con un clima por demás benévolo, pero igual, de calores tropicales
que castigan muy agradablemente, teníamos que ir vestidos de manera muy
convencional y ad hoc a la ocasión <<muy a mi pesar>> recuerdo que
viajamos junto con el tío Constanzo en el carro de su esposa, él: un viejo muy
elocuente, de mirada sumisa y siempre como buscando algo en el techo o lo más
seguro en el cielo, de tartamudeos a acusa de la edad, él tenía casi 76 cuando
le entregaron ese reconocimiento a su larga trayectoria y una larga vida
entregada a la educación de las comunidades rurales en Chiapas y en la cual
también le entregarían premios al merito académico a algunos docentes que
habían destacado en los concursos de aprovechamiento y en donde entre ellos se
encontraba Jazmín.
Bajamos del
coche y entramos a un restaurante por demás elegante, la entrega de los reconocimientos
se realizaría en el área de jardines; dejamos al tío Constanzo en su lugar y
nos retiramos a nuestros sitios desde donde veríamos la entrega del, tan
merecido galardón para Constanzo “el profe”…
En eso… Una
figura arrogante parte la plaza y se sube al estrado; era Jazmín, la que
recibía el premio en ese momento, ella; ya al micrófono comienza por llenarse
la boca de falsa modestia y pedantería; citando casi al borde de los gritos y
con una mala técnica oratoria cosas como: “SOMOS LOS CREADORES DE LAS NUEVAS
GENERACIONES”, “ESTAMOS ACÁ PORQUE MERECEMOS ESTARLO”, “SOMOS EL PRESENTE Y EL
FUTURO DE LA EDUCACIÓN” <<siempre acompañado de un ademan que constaba en
colocar el dedo índice de su mano derecha sobre el lado izquierdo de su
pecho>>… termina la perorata y baja, castigada por unos escuetos y flojos
aplausos que salen tal vez de una decena de personas del centenar que se habían
presentado en esa ocasión…
Al tío
Constanzo aún no le llegaba el momento para recibir el premio y mucho menos era
su turno para hablar o agradecer; pero la indignación era casi colectiva y él
siendo un tipo muy justo y de inquebrantable ecuanimidad ante situaciones
difíciles; esta vez no pudo resistir y se paró, corvado por esa columna que
resentía los estragos de la edad, con andares lánguidos y de temblores
constantes; al andar por el pasillo central que dividía moisescamente en un par
muy equitativo a los asistentes de la gala, se paran un par de profesores más
jóvenes y le ayudan a llegar hasta el estrado:
<< Se
escucha por el micrófono como carraspea la garganta intentando buscar serenidad
y elocuencia y de pronto…>> un silencio abrumador acompañado de un
vientecillo fresco que daba tregua a la acalorada y exasperante tarde… inicia
el monologo <<Citando con fuerza proveniente desde el alma algo de
Calderón De la Barca>>
“Es verdad; pues reprimamos esta fiera condición, esta furia, esta ambición, por si alguna vez soñamos; y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y
gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en
cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! ¿Que hay quien intente
reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte? […]
Yo sueño que estoy aquí de estas prisiones cargado, y soñé que en otro
estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida?
Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una
ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida
es sueño, y los sueños, sueños son.”
Tácitamente culmina
diciendo… “Siempre soñé ser un gran científico, entregar mi vida a las ordenes
de la ciencia era mi deseo, más sin embargo la vida fue bastante buena conmigo,
me dio la gran oportunidad de compartir esto… que a la vez me fue transmitido
desde mis padres y mis maestros, la educación, la enseñanza, las matemáticas…
¿Qué hubiese sido de Einstein sin un maestro que le enseñara a leer? ¿Qué
hubiese sido de Dalí sin alguien que le enseñase a descubrir los colores
primarios? O del mismo Borges… Carecemos de agradecimiento, carecemos de recuerdo,
creemos ser únicos, creemos tener todo el conocimiento como por arte de magia,
no logre ser lo que siempre soñé ser y no me arrepiento, no necesito de
aceptación, ni de premios o reconocimientos para saber que mi inútil vi ha
servido de algo… nunca olvidaré que muy probablemente ayude a encaminar la vida
de las personas a las que de alguna forma les compartí algo, un poco de lo que
soy… un poco de conocimiento, un poco de alma… un poco de pasado.
La totalidad
de las personas exponen los corazones y sus almas agradecidas con jubilo y
aplausos cálidos mientras el “profe”, Constanzo parte la misma plaza que fue
mancillada con anterioridad, con las manos vacías, el alma ensanchada y los
ojos llenos de lagrimas.
PARA TODOS
“LOS PROFES” LOS DE LA ESCUELA Y LOS DE CASA, LOS QUE ME ENSEÑARON,
COMPARTIERÓN, DE LOS QUE APENDI DE MUCHAS FORMAS Y QUE AHORA DE FORMA PECULIAR
AGRADEZCO CON TODA LA HUMILDAD QUE ME PERMITE EL DECIR QUE: “SOMOS LA SEMILLA
QUE GERMINA DEL PASADO, CICLICA, QUE ESPEREMOS SE NIEGUE A MORIR”
@giancarlonavesc

Gracias por escribir y compartir...<>Abrazo!
ResponderEliminarAhi vamos, sigamos escribiendo y explorando ideas!
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