jueves, 27 de marzo de 2014

“Díselo a quien más confianza le tengas”



En cumplimiento al axioma máximo de la comunicación -es imposible no comunicarse-, Jorge nos presenta su dilucidación acerca de la misma; intensa reflexión puede desembocar, sí en su cometido transgrede los hilos de las relaciones que nos unen y desunen cotidianamente, aún ante pausas temporales, geográficas o pasionales, complementando nuestras ontológica filogenia.

Asunción OC, Marzo 2014




Comunicación, una actividad básica que realizamos a diario y que permite la conexión con nuestros semejantes e incluso con nosotros mismos.
La comunicación está presente en todas y cada una de las actividades que realizamos. En la casa, el trabajo, la escuela, el gimnasio, el transporte y por supuesto en las relaciones personales. Transmitimos, nos comunicamos.
Es claro y todos sabemos que existen muchas maneras de comunicar y de igual manera lo que queremos comunicar. Más ¿han pensado en lo que conlleva el mero hecho de comunicar? O en otras palabras: ¿qué ocurre con o en nosotros cuando comunicamos?
De manera casi imperceptible, hablamos con nosotros mismos. Nos confiamos nuestros planes, ideas, sentimientos y sobretodo, quizás más que otras cosas, nuestros miedos y problemas. Quizá suene extraño y hasta redundante, mas esta comunicación con nosotros mismos, la hacemos en nuestros propios términos.
A veces las circunstancias en que nos encontramos o en el camino encontramos a alguien y rompemos  nuestro silencio hacia los demás. Hablamos, confesamos o escribimos. Sin quererlo o pensarlo este hecho genera una situación muy simple a primera vista, pero con mucha profundidad si entendemos su dimensión.
Ideas o sentimientos, salen de nuestra boca o fluyen en la escritura adquiriendo una nueva dimensión. Una dimensión que nos obliga, aunque no queramos, a vernos diferentes. A veces sentir que no nos reconocemos y en otras simplemente reafirmamos lo que somos y pensamos. Estas situaciones en nuestras vidas hacen que literalmente nos observemos de una manera diferente a la que ocurre durante nuestros soliloquios. Proveen con la oportunidad única de criticarnos y analizarnos a nosotros mismos. Actitud muy sana para vernos tal y como somos y a veces aún más importante, como nos ven los demás.
La conseja dice: “platícalo con alguien” o “confíaselo a un amigo” o “díselo a quien más confianza le tengas”
El hecho es que las experiencias en comunicar o transmitir algo ya sea platicándolo o escribiéndolo, permiten ver, entender y analizar ideas y pensamientos de una manera única que nunca se logra sí únicamente se dejan con uno mismo.
La verdad es que a menudo aunque nosotros tengamos claro algo no lo comunicamos con esa claridad que queremos y en ocasiones provoca un efecto no deseado en nuestros interlocutores. Puede causarnos frustración y evitar, la total comunicación. El comunicar algo, sobre todo si es importante, nos lleva a la necesaria tarea de organizar las ideas. De tal manera que las valoremos de acuerdo a la importancia que les queremos dar y de esa manera explicarlas, al tiempo que “nos damos a entender”.
Existe otro punto que también es difícil de visualizar de primera intención y que ocurre como un beneficio de comunicar. Ocurre que a veces lo que tenemos por transmitir tiene un alto contenido emocional y sin querer, el simple hecho de que salga de nosotros, hace que no solo se alivie la presión que genera el llevarlo, sino que hace que lo veamos con más claridad y bajo un marco más real y quizás con una menor importancia. Esto se potencia aún más si nuestro interlocutor da su punto de vista.
Sea como fuera, la comunicación con nosotros o con los demás, es un hecho que el ejercitarla y hacerlo correctamente, provee uno de los mejores medios para desarrollar nuestra persona, actividad, profesión y propia vida como seres sociales y políticos.


Jorge E. Macías-Sámano
Vancouver, BC, Canadá
Marzo 2014

sábado, 15 de marzo de 2014

10 Minutos


10 minutos
No es karma, solo causa y efecto | María Elena Sánchez





Voy a escribir lo que venga a mi mente en los próximos 10 minutos, por el placer de dejar plasmado en algún lugar la maravilla que es el pensamiento.
Estamos viviendo una época asquerosa y maravillosa a la vez. Me voy a concentrar en lo asqueroso, no en un afán negativo sino por resaltar mi opinión sobre un aspecto que considero nefasto de la vida actual. Este tiempo, en el mundo occidental, nos incita y nos “premia” a vivir la vida a toda prisa. Si hacemos algo despacio, “estamos mal”. Todo tiene que ser rápido (y perfecto, por cierto). En ese sentido, creo que quienes se dejan llevar por esa corriente (y me incluyo la mayoría de las veces) nos perdemos de la maravilla de detenernos: detenernos a pensar, detenernos a observar, detenernos a disfrutar, ¡vaya, hasta detenernos a sufrir!. Y se reemplazan los libros por las películas, donde la mejor historia puede ser contada de principio a fin en 2 horas; se reemplaza una aguja, un hilo y un trozo de tela por una maravillosa bordadora que en un santiamén nos hace un bordado perfecto, reproducible sin error un sinfín de veces. Y aún estas máquinas son cada vez más veloces, las más caras dan más puntadas por minuto. ¡Corre! ¡No te detengas! ¡Hay que ir al paso con el ritmo actual! Bueno, ahora hasta a los muertos los incineran en vez de enterrarlos. Podemos tener las cenizas del difunto en 4 horas, ¡guau!
Me declaro totalmente en desacuerdo. La vida es única, irrepetible, irremplazable. Cada momento debería ser digno de apreciarse in extenso, tal pareciera que estamos eterna e incansablemente persiguiendo un futuro que, en cuanto se vuelve presente, deja de ser importante. “Lo importante tiene que ser el resultado, perfecto y vertiginoso”. No. Me niego. Cada vez me niego más, más a menudo, más contundentemente. Hay cosas que toman tiempo, simplemente, como el vino. Cada año toma exactamente un año, ni más ni menos, y no hay días que duren 5 minutos, aunque a veces lo quisiéramos así para acortar el sufrimiento de quienes padecen una enfermedad terrible o están injustamente presos. Pero no. Ante esa situación, creo que debemos y necesitamos reaprender a vivir al ritmo de la naturaleza, exactamente. Y tenemos que revalorar profundamente lo bueno que nos rodea. A mí no me van a ver llorar mirando la fotografía de mis padres ancianos arrepentida de no haberme concedido el tiempo de convivir más con ellos cuando vivían a 5 minutos de mi casa.

María Elena Sánchez, Ciudad de México

miércoles, 22 de enero de 2014

Transformación de una superficie nívea y tranquila



El fluido, ahum (bostezo), sólo se mueve si se le mueve ¿dónde he oído eso? discurso político reciente ¡nooo! no creo; además la forma de este depende del recipiente que lo contiene sin modificar su volumen, sí, se trata no de un discurso, sino del Pacto por México; mmm, volviendo a mi reflexión original, ah los constituyentes de un líquido se deslizan "cohesionados", entonces: confirmo y me desconfirmo ¿de qué hablo? ¿pasó algo? un año más fluyó y de esta manera Jorge nos entrega su primera reflexión 2014 para su gusto y deleite 
                                                                                                                      Asunción O. C.
                                                     

                                                                             



-Algo que solo los de más de 40 años de edad entenderán –

   La superficie del líquido era nívea, tersa y tranquila. Poco a poco la energía lo comenzaba a inundar de una manera imperceptible. Lentamente el líquido blanco comenzaba a llenarse de movimiento. El aire sobre su superficie aun transparente, era casi de la misma temperatura que él.
La energía fluía, constantemente, viajando dentro del líquido.
Poco a poco se producían corrientes leves que surcaban desde el fondo hacia la superficie. Tan débiles eran que no tenían la capacidad de distorsionar el espejo de la misma.
A medida que pasaba el tiempo, en la superficie, justamente en donde el líquido tocaba el material que lo contenía, pequeñas burbujas se comenzaban a formar desapareciendo casi instantáneamente.
De repente, sin sonido alguno y de manera sorpresiva, en la superficie iba apareciendo  una película blanca, muy  delgada y continua, que se arrugaba y se distendía constantemente. Hacia las orillas, comenzaban a almacenar burbujas que reventaban lenta y ya solo algunas desaparecían sin producir ruido alguno.
De manera paralela, el aire sobre la superficie comenzaba a calentarse y pequeñas columnas de vapor apenas visibles elevándose por aquí y por allá.
Las corrientes en el interior del líquido eran cada vez más fuertes y frecuentes, como si algo quisiera escapar hacia la superficie, más ellas chocaban con la película ahora formada y haciendo que ésta se mantuviera en movimiento continuo, como contrayéndose y expandiéndose.
La película iba creciendo en espesor, su color ahora cambiando a amarillento y comenzaba a ser empujada continuamente hacia arriba por una capa de diminutas burbujas blancas. Estas ya formaban una espuma que crecía y se mantenía gruesa sin elevar mucho a la película.
Ya el aire sobre la superficie del líquido era pesado, caliente y cargado de los vapores que emanaban continuamente.
Y sucedió.
La dinámica de la transformación del líquido blanco se aceleraba de tal manera que la película ya amarilla y gruesa, se elevaba violentamente propulsada por una densa capa de millones de burbujas blancas que coalecían en otras más grandes.
Todo pasaba muy rápido, el líquido era impulsado hacia arriba, con su corona de burbujas níveas que reventaban y rápidamente eran reemplazabas por otras. El olor del aire era caliente y dulzón. La energía pasaba por el líquido y se liberaba.
Y es cuando todo ocurrió.

Un grito estremecedor a lo lejos se oyó: Jorge, se tira la leche!!!

                                                                                                     Jorge Enrique Macías Sámano.
                                                                                                                          Enero 2014

martes, 17 de diciembre de 2013

Mujer… ten compunción…


Usando ese lenguaje medio oculto, medio enredado  y poco común pero que permite abrir nuestras mentes a nuevas formas de expresar algo de manera escrita, Asunción define los tiempos navideños en términos del Eros. Y lo hace en forma sui generis para el ensayo de esta semana, evocando los sentimientos y las relaciones que surgen o renacen en esta época del año. Sinceramente, en lo personal, me fascino su interpretación. Que lo disfruten.
                                                                                                                   Jorge Macías Sámano.



Mujer… ten compunción…
Amante de las íes, protegida en la naturaleza de sus hermanas, Buda, Ala, Krisna, hoy esta mujer colapsa ante los tiempos por ser

Infundibuliforme es la forma campanulada que adquiere el Eros en Navidad, toca tííííín, tííííín, tííííín, tííííín, tííííín, termina en tááááán; mmm es el único grito que subyuga todo sueño desde lo más sincero, lindo, íntegro y profundo del ser; también, fue mi primer sueño
Ignominiosamente no pretende conocer solo sentir, unir el deseo y el ansia, tomar tu mano en el horizonte para tildar los fantasmas del mañana, abrazar tu cabeza cuando desfalleces ahogado esperando y en las sombras, paralizado, como un crío, te lleva a caer exhausto, de nuevo
Incomposible, el Eros es el primer hermano cuando dices NO, siente lo que sientes, de forma inebriativa llena los recónditos huecos de vacíos insanos, abre caminos, paraliza las aguas del entendimiento, busca y busca eternamente como esparcirse, su principal habilidad: ofender las almas sin pecado
Indubitablemente pasa a ser la fuerza oblativa del día a día de peregrinos y migrantes, de la eterna búsqueda de expansión; el Eros otorga suave, suavemente, entre recuerdos, memorias, familias que te protegen o cobijan por sobre todo, ante la ingenuidad de los años
Intemperante e incólume vuela hacia místicos impulsos de unión; a la vez, no promueve el alivio per se, el error humanizado o la gratificación deshumanizada de los sin perdón; vive identificando equívocos culturales con entrega desinteresada, en comunión con el otro yo de tu yo, de mi yo, de su yo, de sus ¿yos?
Icnográficamente construye el futuro del feminismo, sincronizando la cadencia de los océanos a dimensiones homeostáticas, cuestionando hechos obsesivos y en su lugar enraíza la materia espiritual del cielo y del lenguaje del pensamiento, formando religiones naturales
Ignipotente e ignifugo invoca los elementos de la ebullición, es proceso y proyecto de un puñado de espíritus que antes que gemir, retroceden y se recuperan levantándose por encima de y más allá de cualquier determinación; el Eros ríe al son de auroras boreales, sí, de esa, la que lleva tu nombre
Incertísima/o, debido a su carácter irruptivo, decide ser fémina corriendo permanentemente el peligro de pervertirse en virtud de la concupiscente moral, doblada por el libre albedrío que discurre en patrones moleculares, como manifestar en el otro mundo la frontera de los sueños
Ineluctable degenera en lo orgiástico del gozo destructor, donde no vive nadie, Eros de la alegría vive libre de la impasividad sin conciencia del límite, de la instintividad de la celebración, del valor que no discierne sobre el valor justo, de la despersonalización de la existencia
Incoercible Eros, solo tu disciplinas las márgenes de las aguas incontenidas, eres quien puede contener el arrebato de las luces desparramadas, tu idea murmura, penumbra imaginaria, una vez más, nuevos tiempos navideños
Asunción OC
Casi Navidad 2013

martes, 10 de diciembre de 2013

Serie “Ficción Biológica” Ensayo No.5 Cuando uno más uno es más de dos, la fuerza de la simbiosis



A costa de su libertad, Jorge emprende una aventura al fondo del asunto, bueno ni tanto, porque como dicen: "hoy toca" el lado oscuro de una de las mas románticas relaciones de la naturaleza al descubrir que "hay mas de una forma de mascar la iguana", otorgando mejor sabor a la antibiosis y el antagonismo; a punto de cerrar el año, nos da la simbiosis nuestra de cada día y la percepción de un hombre en su relación con su otro yo.
                                                                                                                             Asunción Orozco.





En este planeta llamado tierra, existen una relación, casi mágica, la de la superficie externa de un ser o de un objeto con respecto a su volumen. Esta relación determina, entre otras cosas, la forma y tamaño que pueden desarrollar los seres vivos, más increíblemente también la forma y estructura de un edificio. Si no pregúntenle a un ingeniero o a un arquitecto.
A medida que algo crece en tamaño, su interior (volumen) crece más que su exterior (superficie). Y no es una relación al azar, es constante. Si incrementamos una longitud, ancho o radio a un factor determinado, su área incrementa al cuadrado y su volumen al cubo. A mayor tamaño de un ser, su relación superficie/volumen decrece. La superficie de un ser crece mucho más lento que su volumen. Las implicaciones de esto son impresionantemente importantes. Las consecuencias inmediatas para un ser vivo es que a mayor superficie, existe mayor pérdida de calor y de agua. Pero paradójicamente, viéndolo con otra perspectiva, esa superficie mayor también puede absorber mayor cantidad de agua o de otras substancias, así como también disipar calor.
Esta es la paradoja a la que se enfrentan todos los seres que habitan el planeta tierra. Todos ellos de alguna manera se comprometen. Los insectos, al ser pequeños, tienen una superficie muy grande en relación a su volumen y esto los hace que pierdan agua fácilmente, por lo que han desarrollado una cobertura impermeable y dura que evita la evaporación por su superficie externa. Otros, como los elefantes, con una menor proporción superficie/volumen, tienen fuertes problemas de calentamiento, el cual es disipado por sus grandes orejas y por los extensas zonas con pliegues de piel en su cuerpo.  
Para lo seres que describiré ahora, esta paradoja es resuelta por ambos al asociarse o trabajar en conjunto.
Ellos son tan distintos como el agua y el aceite y cómo ellos, prácticamente nunca se mezclan o son uno mismo. Siempre unidos, los “pies” de uno con el “cuerpo” del otro. Los ha unido la necesidad más seminal, más primitiva de un ser vivo, obtener recursos para sobrevivir y con ello crecer y lograr reproducirse. Ambos se conectan para tener acceso a lo que uno no tiene y al otro le sobra, son mutualistas, son simbiontes.
Uno de los seres puede tener un enorme porte, de varios metros sobre el suelo, o de apenas unos centímetros. Siempre con colores verdes, rojos o amarillos, que le permiten capturar la energía del sol, es decir es autótrofo, fotosintético. Constituido por tres partes, solo una de ellas bajo el suelo, pero todas ellas constituidas por células con paredes gruesas y duras como capsulas y constituidas por un material muy fibroso. Viven en grupos más o menos homogéneos y se distribuyen en prácticamente todos los hábitats del mundo. En muchas ocasiones, a pesar de su autonomía alimentaria, dependen de los otros organismos para adquirir agua y minerales, nutrientes clave para su desarrollo.
Los otros son muy pequeños, casi microscópicos. Viven en grandes grupos, colonias extensas y siempre bajo el suelo, nunca ven la luz. Formados por millones de células con paredes delgadas y con reservas alimenticias más parecidas a otros seres heterótrofos. Así denominados porque requieren de alimento externo, ya no lo elaboran como los otros seres. Estos pequeños seres eventualmente producen estructuras epígeas (arriba del suelo) que usan para liberar esporas y reproducirse. Estas estructuras, a diferencia de las partes bajo tierra, que son incoloras y prácticamente amorfas o filamentosas, presentaban una enorme diversidad de colores, formas, texturas y tamaños. Omnipresentes en todos los hábitats, siempre estan asociados con los otros seres, con los gigantes productores de azucares.
Las sociedades humanas intercambian productos que unas poseen y las otras no, lo que permite el desarrollo de ellas. De una manera análoga, los seres microscópicos y los gigantes, se asociaron, lo hicieron por el beneficio mutuo de obtener recursos básicos que uno tenía y el otro no. Azucares, agua y minerales. Evolutivamente hablando, constituyeron una simbiosis que les permitió a ambos no solo alimentarse y crecer, si no reproducirse exitosamente en tiempo y espacio, evolucionando mutuamente por millones de años.
Los gigantes, conocidos como árboles, usan sus raíces para sostenerse en el suelo y para obtener agua y minerales presentes en el mismo. Sin embargo, su sistema radicular no sería suficiente para absorber el agua y minerales necesarias para lograr esas tallas, crear un metabolismo que produzca sus propios alimentos y vivir de manera tan prolongada. Para ello requerían forzosamente incrementar su superficie de captación de estos elementos esenciales que se encuentra en gran abundancia en el suelo. Pero si incrementaban la superficie de absorción, es decir aumentaban sus sistema radicular, necesariamente a su vez incrementarían su volumen, por lo que las demandas por recursos se incrementarían aún más. Este círculo vicioso tiene como consecuencia una limitación en su crecimiento. Por su parte las micorrizas, que es el nombre con que se conocen a estos hongos microscópicos antes descritos, carecen de los mecanismos para producir azucares y estos son esenciales para su vida.
La simbiosis de las micorrizas con los árboles, les ha permitido a estos últimos, el incrementar de una manera formidable su captación de agua y minerales al hacer una conexión directa, célula a célula, de sus raíces con las de los hongos. A su vez, el aporte de azucares que hacen los árboles a estos microorganismos les permite crecer de manera continua y formando grandes volúmenes de masas de tejido vivo bajo la tierra.
La simbiosis, como ha sido explicada con este ejemplo, es una manera de ver que la suma de uno más uno, es considerablemente más que dos. Claro, figurativamente hablando!
Jorge E. Macías-Sámano
Vancouver, BC, Canadá

Diciembre 2013

jueves, 28 de noviembre de 2013

Mujer… ten compunción (3a. Parte)



Asunción nuevamente se define a ella misma, así es su estilo. Y prosigue con un relato que nos lleva a la ficción o ¿a la realidad? No ficción, mmmmm no parece más bien la realidad. Que tenue es la línea con la que separa ella, la ficción de la realidad. Los hechos que Asunción describe – y nos advierte que esto seguirá-, así como su objetivo son de mucha de actualidad con el manejo de masas. Léanlo, en verdad nos pone a pensar que tanto ya estaremos “infiltrados” por el sistema y que tanto el sistema nos quiere mantener como un “ladrillo más en la pared”.

                                                                                                                                    Jorge Macías







Mujer… ten compunción…
Mujer de ligerísima floración, intenta llevar la dimensión de lo tenebroso a ti.

Insatisfacción: Fin de su hegemonía.
Después de la crisis de los ochentas, noventas y los que le siguen, las agencias: CISEN (México), DGI (Cuba), SI (Argentina), FSB (Rusia), NSA (EEUU), CNI (España), AW (Polonia), AISI (Italia), AL-MUKHABARAT AL-'AMMAH, MABAHITH AL-AMN AL-DAWLA'ULYA (Egipto),  NIA (Sudáfrica), ISA (Israel), NZSIS (Nueva Zelanda), NICA (Filipinas) y otras, han procedido a determinar una sensación masiva de poder cambiar las pocas y muchas cosas de nuestra vida y la sociedad.

Dichas agencias (no querrán que las repita o su inverosímil significado), en un hecho único han construido los límites del sistema de integración social a fin de favorecer el entusiasmo (irracional) de respeto por los ecosistemas y la naturaleza humana, o sea, la humanidad, en su colectivo humano…, a partir de fomentar un generalizado exceso de participación “social” impetuosa y vivaz, para lo cual se dedican a instalar conjuntamente a Bill Gates, Julian Assange, el piojo Herrera, Edward Snowden y el Director del CERN un malware en productos alimenticios de acceso ilimitado a todo poblador del planeta.

Su Objetivo: No más vacío en nuestras vidas, no más impotencia de no poder,

El malware -mal denominado por su perverso origen (pronúnciese espiar en voz baja)- es una de las innumerables aplicaciones de la energía/materia “extraña” o antienergía/materia, sintetizada en el colisionador de hadrones que se encuentra disponible para cualquier consumidor, el cual presenta entre sus cuatro poderosos efectos de gran alcance: 1) la sensación de ausencia de soledad, ya que hoy por hoy, es capaz de imponer el valor para adoptar compromisos con amistad y ternura, a partir del contacto con la naturaleza y los demás; 2) la pérdida del más férreo villano de la vida, el trabajo y la supervivencia de la humanidad, quien hincó la rodilla… el miedo… este ha pasado a formar parte de muchos de los desaparecidos que intentó migrar montado en la Bestia y… ha dejado de ser fruto de toda amenaza objetiva 3) dependiente del anterior punto, esto es, junto a, la ansiedad originada en el miedo imaginario acerca del qué hacer, qué creer, qué esperar y su perenne acompañante, la ignorancia (apoderada de la cultura universal), juntos llegaron a su final, sin embargo, en reconocimiento a su hedionda obra, la ansiedad no forma parte de los desaparecidos en las fosas comunitarias, esta se encuentra depositada con la mano de Álvaro Obregón en un monumento (no recuerdo cual) 4) por último y como diría Obama al declarar sobre la masacre de Sandy Hook, olvidemos… la acometividad carente de objetivos,  rompamos con la anomia que nos sujeta, construye y defiende como sociedad, viremos hacia los valores y sacralidad de la persona humana, continuemos nuestro viaje al lenguaje de la comunicación cotidiana, de las relaciones personales significativas.

Continuaremos

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Jean La Causa – El teatro de la Empatía


Introducción

¨De acuerdo a la fecha de creación de Jean, el Acuerdo de Asociación Transpacífico fue aprobado unánimemente por México, sus dignos funcionarios y honorable población de inter y cibernautas mexicanos, tipificando como delito de orden público el rompimiento en el equilibrio de las percepciones de todo androide, ya sea que sirva como herramienta libre o como herramienta de desarrollo.” Hoy Juan en su escrito transgrede escenarios e integra lo negativo de la vida mediante su propia dimensión tenebrosa, un camino común a la muerte.
                                       
                                                                                         Asunción Orozco C.






Jean

La Causa – El teatro de la Empatía
Nunca. La verdad que desde que tengo una consciencia jamás había experimentado eso, y cuando me refiero a una consciencia, es a una consciencia como un sub-producto de la inteligencia artificial, según mis registros y mi base de información fui creado el 23 de octubre del 2037, ahora después de 9.26 años de mi creación, soy un modelo obsoleto y justo ahora a 1.84 años de que me saquen de circulación, para cambiarme por un modelo de tecnología cuántica avanzada, tengo algo que se asemeja a lo que Jean llama MIEDO…

Jean me adquirió teniendo él 62 años, 3 meses y 7 días, un hombre que por cuestiones de su trabajo quedo paralizado de la mitad del cuerpo hacia abajo, hombre solitario y no por cuestiones de carecer de ese núcleo social al cual se le conoce como familia, sino más bien solitario por las costumbres y el contradictorio individualismo de los colectivos sociales, desde mi “un tanto” limitada capacidad de razonar, estoy bastante de acuerdo con el hecho que los humanos son seres individualmente sociales, necesitados siempre del respaldo comunal de la familia, pero con ambiciones de crecimiento individual, el cual los lleve a un cierto estrato social, económico o espiritual implicando con ello el abandono de los seres queridos y la familia… desde esa perspectiva, a mí se me hacía más que lógica la soledad de Jean.
A final de cuenta, esa misma soledad la sintió su madre cuando él decidió irse de casa y su abuela cuando su padre murió y no había ya más nadie que la fuese a visitar.
Lo confuso era verlo llorar en los rincones de su pequeño hogar, lamentando ser viejo y desahogando sus penas con la pequeña botella de alcohol, que resguardaba en el costado derecho de su silla de ruedas. Esas apenas eran las primeras impresiones que desde el poco tiempo que tenía de estar en casa de Jean, para mí eran de una extraña complejidad y azarosa lógica <<valga el término>>
Mis labores para con él eran simples, servirle en todo lo que él me pidiera, prepararle los alimentos, intentar que los comiera, darle sus medicamentos, ayudarlo a ir al baño, ayudarlo a subirlo a la cama para que pudiese dormir y despertarlo para iniciar otro repetitivo día.
Incluso, unos de mis programas estaban destinado a entablar conversaciones con mi propietario, en este caso Jean… El casi nunca intentaba eso conmigo, se remitía a hablarme solo para ordenarme cosas como: - Perseo, ¡tengo hambre, sírveme de comer por favor! –Perseo, ¡necesito más vodka! – Perseo ¡Necesito ir al Baño o quiero dormir!, etc… cuando no necesitaba nada de eso, se ensimismaba en su soledad; la silla de ruedas frente a la ventana, donde el aire que entraba hacia mover una cortina de seda casi translucida a través de la cual se podía ver el perfil derrotado de Jean, mientras ésta, la cortina, le acariciaba suavemente la cara, el sollozaba y bebía a pequeños sorbos el vodka en el pequeño recipiente que guardaba en el costado derecho de su silla de ruedas, jamás quiso entablar conversación conmigo hasta ese día, el día desde el cual creo pertinente extraer los recuerdos de mi unidad de memoria virtual y compartirlos con alguien… con alguien a quien “mis sentimientos puedan interesar”.
Una de esas tardes, invernales en donde la luminiscencia del ocaso que entraba en la ventana parecía darle un aire cálido y confortable a la habitación; Jean me llama para satisfacer una de sus definidas órdenes y me grita, mientras tenía la mirada perdida en la nada del perfecto cuadro de su ventana y con los ojos llenos de lágrimas… - Perseo ¡ven acá!
Me acerco presuroso y de buenas formas respondiendo el acostumbrado – ¿Diga usted señor? Él solo dijo con la voz cortada - ¿Por qué?
Amablemente y con esa cálida voz con la que fui programado le respondo ¿Quiere usted contarme algo?...

UN TRAPO QUE NO LIMPIA MÁS (el monólogo de Jean)

¿Por qué me he quedado tan solo? A caso ¿Tan mal me he portado en la vida para merecer esto? <<Bebe un sorbo de vodka>> Lo único que he hecho es hacer lo que me correspondía y cuidar hasta donde pude de toda mi familia, he sacrificado la salud, me han y les he dado felicidad, he trabajado casi toda una vida para que ahora me salgan con esto…
¡No lo creo justo!… <<Un trago más prolongado pasa por su garganta>> Era un trapo limpio, casi perfecto, sin ninguna mancha en mis fibras, un trapo que siempre quiso ser un pañuelo de seda, pero, sé que la vida es así llena de responsabilidades y sacrificios, en primera instancia me molestaba mancharme ayudando a la limpieza, después lo hacía con una franqueza total, ya no me importaban tanto las fibras sucias y los malos olores en mi casi perfecto paño, de a poco me fui ensuciando más y más sobre todo por el servicio al que yo estaba dispuesto a hacer y de repente,  aunque no me gustara, usaban de mi para cumplir diversos cometidos, cosa para las que nunca pensé servir, algunas roturas aparecieron en mí, de a poco ya no era tan útil y desde que quede paralizado deje de ser el trapo que limpiaba, para ser el trapo que yace en este solitario y sepulcral cesto de basura… ya no le sirvo a nadie para nada… creo merecía un poco de condescendencia, eso, eso mi querido “pedazo de chatarra” <<me decía mientras con mirada indiferente seguía concentrado en el infinito de sus lágrimas>>  ¡NO LO CREO JUSTO!  … la verdad es que tengo miedo de morir solo.

EL HOMBRE DE HOJALATA TIENE CORAZÓN
Soy un sistema avanzado, un organismo cibernético, logro de la humanidad y su ingenio, mi código es eficiencia pura, pero limitado a comparación de los nuevos prototipos, capaz de razonar, capaz de interactuar con los humanos, capaz  de interpretar sus estímulos que según la manera en que me programaron replico y  los externo a manera de un sentimiento para ser empático con ellos, mi código de programación solo hace eso; interpreta, nunca siente, sin embargo…
A partir del monólogo de Jean habían aparecido en mí, estímulos que mi lógica numérica o computacional no clasificaban dentro de su lenguaje, apretaba los puños motivado por un estímulo espontáneo, expresando coraje, sentía mi pecho oprimido a raíz de un estímulo de tristeza y miedo.
¿Cómo un “pedazo de chatarra” había logrado tal conexión con los sentimientos humanos?
Quizá nunca lograre entenderlo del todo, partiendo de la base de que fui programado y creado por el ingenio humano, y los humanos son muy complejos en relación a los sentimientos y la consciencia. Lo cierto es que a partir del monólogo de Jean y hasta este momento en donde desde el limitado espacio desde donde espero con incertidumbre mi futuro y desde donde le cuento esto a “alguien que pueda interesarse por mis sentimientos”, siento miedo también de MORIR SOLO…

El Efecto – Lo fundamental
¿Qué es fundamental? ¿Cuál es nuestra esencia? …
Partícula fundamental es el átomo, ¿lo es?, vayamos un poco más allá un nivel más abajo en la escala… lo cuántico
Un núcleo, protones y neutrones formándolo y electrones girando a su rededor, y si seguimos en subescalas cuánticas encontraremos, quarks, leptones, gravitones, etc. Pero… paremos ahí y dejemos algo a la imaginación
Un núcleo formado de neutrones y protones unidos por una fuerza propia de ellos, un electrón que gira a su derredor con una separación de millones de veces su pequeña masa, esa separación solo es vacío, algo lo mantiene unido al núcleo; todos en conjunto forman un átomo, el cual es casi un 98% vacío, ese átomo de algún elemento forma o formará parte de una estructura molecular, estructuras moleculares unidas por alguna fuerza y que forman elementos, organismos inclusive a nosotros que si recordamos somos un gran porcentaje de vacío.
Ahora, si todos estamos formados de las mismas partículas “elementales”, por qué no pensar que tenemos mucho más cosas en común los unos con los otros y hablo de todos, desde los seres humanos, las plantas, los animales e inclusive los androides, a final de cuenta solo somos un conjunto de partículas subatómicas unidas por el vacío, ahora pensemos que todos reaccionamos a estímulos que de alguna manera hacen vibrar nuestras partículas fundamentales generando esto que le da congruencia y sentido a nuestra vida, en medio del vacío creo debe estar… LA CONSCIENCIA

Juan N

@giancarlonavesc