jueves, 30 de mayo de 2013

Heisenberg, Rodríguez y las Ratas.
No es Karma, solo causa y efecto | Juan Carlos Navarro





El Teorema de Bell, afecta a todas las ideas básicas y preconcebidas de la ciencia...

Es una gran arrogancia cósmica establecer que nada existe hasta que lo vemos; el punto central de la física cuántica es la Incertidumbre y no solo "El principio de la Incertidumbre"; sino, todo el concepto de la incertidumbre, se esta prendiendo de todo en la ciencia, se expande...

Sabemos que la física cuántica funciona, basta mirar a nuestro alrededor, Ahora se oye hablar de computadoras cuánticas, con muchas funciones paralelas y también hay códigos cuánticos impenetrables, códigos basados en principios de incertidumbre, las comunicaciones por internet, la telefonía celular, la televisión y todo eso; nadie pone en tela de juicio lo importante de esto, entonces ahí está; la física cuántica, no sabemos porque y ni como funciona con exactitud solo sabemos que su naturaleza es así.

La palabra incertidumbre está en todas partes: - El comienzo del mundo, ¿fue un hecho cuántico?; ¿Provenimos todos de la misma partícula?, ¿Quién colapso la función de onda de esa partícula?, ¿Quién dejó salir al primer gato de la caja?

El hecho, más bien, y de eso estoy convencido, redunda en un principio muy básico, LA INCERTIDUMBRE; ... más bien el principio de la incertidumbre podría llamarse el principio de la tolerancia; tolerancia en el sentido de la Ingeniería, pero ... para una tolerancia en el sentido humano debemos preguntarnos unos a otros, ¿Qué pensamos?, ¿Cuál es nuestra opinión?, ¿Qué es lo que nos hace caminar por la vida? ¿coexistir o imponer?... Para muchos puede ser muy cómodo tener seguridad; la seguridad de poder comer, beber, consumir productos, inclusive de tener la absoluta seguridad de que el mundo que nos rodea está a merced y control total de una sola voluntad, la nuestra; pero, la seguridad absoluta, es parálisis, aburrimiento, parece que el sentido humano es defender a ultranza esta seguridad; pero; de algo estoy convencido... ¡Necesitamos de la Incertidumbre!, la incertidumbre es el único camino a seguir....

¡AHHHH! -- Me desperté de ese sueño, que frecuentemente he tenido, sudoroso, al borde de la incontinencia urinaria, con un grito sordo, el cual no tiene razón de ser porque vivo en este carente y desprolijo departamento de la ciudad de Detroit - Michigan, solo sin más compañía que mi vieja guitarra que duerme en su estuche rigido, a lado de mi improvisada cama, que duerme, siempre y cuando no salgamos a romper la rutina... El sueño a sido el mismo desde hace algún tiempo, Yo, siendo asistente de laboratorio de Werner Heisenberg, siempre experimentando con hazes luminosos y teorías cuánticas.

Siempre ocurre lo mismo: entro al laboratorio, un lugar oscuro, me dirijo a ese pequeño láser que emite un haz verdoso, lo hago pasar por las rendijas, veo y analizo los mismos patrones de onda, tomo nota y me dirijo hacia el cubículo del Dr. Heisenberg, toco la puerta,   el me dice, con esa voz que irradia elocuencia: - Adelante Rodríguez; me habla sobre incertidumbre, y cuando termina por decirme la frase: "¡NECESITAMOS DE LA INCERTIDUMBRE!, ES EL ÚNICO CAMINO A SEGUIR", pasa un gato mesándose el pelaje sobre mis piernas y despierto con el grito sordo.

- Ahora-... Presentarme ante ustedes sería impertinente, quizá innecesario, un toque de arrogancia dada la necesidad de reconocimiento público, quizá o muy seguramente me haga falta un poco de esa banal palmada en la espalda para sentir que mi imperfecta y caótica vida, es la más ejemplar, Soy un tipo que carece y,  carece demasiado; con todas las imperfecciones que existen, que está dispuesto a aprender y quizá un poco a flexionar su retorcido estilo de vida, lo más seguro es que estoy dispuesto a flexionar este estilo de vida, porque el seno actual de la sociedad, es demasiado renuente al pretender encajar a tipos con aristas mal formadas que no caben dentro del cuadro de posibilidades que esta exige. Mi nombre es Sixto Rodríguez.

He pretendido tener una gran vida; ser feliz, he querido ser representante popular ante la asamblea de Michigan, he querido ser científico, tambien he pretendido ser escritor y filósofo, matemático, una especie de pintor surrealista, ahora soy un obrero en general, componiendo techumbres, reparando goteras, soy un albañil, no un “estuche de monerías” como por ahi dicen, simplemente he querido ser como dice Goethe:- lo que llanamente requiera el día.

Pero mi gran pasión, la verdadera, siempre ha sido la música, incluso si yo les contará que grabe un par de discos, se reirían de mi, los amigos que me conocen, lo hacen frecuentemente, y cuando eso pasa, los invito a una taberna acá en Detroit donde tocó un par de horas por unas monedas y un par de tragos, cuando ellos me miran sobre el escenario, tocar mi guitarra y cantar las canciones que he compuesto con temas  diversos de la vida cotidiana, me dan el beneficio de la duda. mi historia tiene algo de credibilidad; me han bautizado con diversos nombres, inclusive, dicen que soy el barniz, de la decadente sociedad... pero...

Siempre, sobresalen las contradicciones...  Y; seamos sinceros, somos catalogados, vendidos y reconocidos, mayormente por lo que nuestra apariencia externa dice... eso es inevitable y lo entiendo, soy un tipo con un cabello lacio en extremo, flaco, de fealdad que resalta, de una fisonomía típica de un inmigrante mexicano en los estados unidos, aclaro y lo digo con la convicción de arraigo y amor por mi tierra, que ese es uno de los menores “males” del que me catalogan y por ende poco me preocupan y me aquejan, ¡estoy orgulloso de mi raza!.

Entonces... ponganse en mi lugar, o en el lugar de un comprador o, mejor aún, en el lugar de un dueño o crítico de una disquera, quien su negocio es vender una imagen;... al tener tantas desventajas físicas, pues... ¿quién querría comprar un disco mío?... ¿usted? - ¿un disco que en la portada trae a un tipo que quién sabe de donde diablos lo sacaron?... sin embargo alguien creyó en mi...

Un día, no recuerdo cuando, pero hace muchos años, un par de productores discográficos llegaron a escucharme a “The Sewer”, según ellos el pesado ambiente cargado con humo de nicotina no les permitía observar mi rostro, solo una silueta con una guitarra, eso les permitió escuchar mi música y no enjuiciarme por mi apariencia, después me propusieron grabar un par de discos, accedí, se grabaron y según ellos todo estaba predispuesto para que mi carrera se elevara hacia órbitas celestiales, eso era lo que yo esperaba... ¿Qué paso?... aún no lo se, el hecho frío es que mi carrera nunca despuntó, han pasado ya más de 25 años de eso; … ahora lo recuerdo casi, como premonitoriamente, a razón de mi decadente estilo y mi inminente final...

Más que nunca, estas frías calles de Detroit albergan, todos los sueños, lucha, trabajo e imaginación que he dejado vertida en cada esquina, si, ahora más que nunca vivo bajo la constante incertidumbre, esta incertidumbre que no me deja ni en sueños, esa de la que Heisenberg me habla en el mundo onírico.

He combatido contra la realidad y he perdido, ¡LO SE!... he asumido toda clase de tormentos, angustias, toda la incertidumbre y el dolor, tratando de transformar todo esto en algo bello...

Incertidumbre, solo eso tengo... no me queda más que seguir luchando.

Convirtiendo la basura en algo Hermoso
(Texto de algún Crítico)...

Soy un crítico, y mi naturaleza es dudar y más sobre este tipo de cosas, este tipo de cosas que no pasan en un universo racional, simplemente no ocurren, infringen una ley divina y casi natural, es tan obvio que no puede ser cierto, solo un estúpido podría creerlo... pero... Me equivoque.

La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos, arriesgamos poco y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio, preferimos la crítica negativa, que es divertida de escribir y de leer, pero, la triste realidad que debemos afrontar es que en el gran orden de las cosas, cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica.

Pero en ocasiones, el crítico se arriesga cada vez que descubre y defiende algo nuevo, el mundo suele ser cruel con el nuevo talento; las nuevas creaciones, lo nuevo ¡Necesita Amigos!

No cualquiera puede convertirse en un gran artista; pero un gran artista puede provenir de cualquier lado; de cualquier extracción, sin objeciones; al final de cuenta me queda un hecho irrefutable, y es que, lo único predecible de la vida, es que es impredecible... la necesidad de la incertidumbre.

Bueno...Y... ¿No es ese nuestro gran destino?... Y a Rodríguez le llegó la frenta con su destino. nuestros sueños, todos los anhelos en su forma más elevada, es que algún día, seremos reconocidos y que nuestros talentos sean visibles en el mundo; la mayoría de nosotros muere sin alcanzar esa especie de magía

O... quiza no...

Todo puede parecer demasiado extraño, para ser verdad en tiempos de milagros y asombro.
Recuerda.

LO MEJOR SIEMPRE ESTA POR LLEGAR.



@giancarlonavesc

*BASADO EN MÚLTIPLES HISTORIAS, DESDE LA TEORÍA DE INCERTIDUMBRE DE HEISENBERG, EL DOCUMENTAL “TODO SOBRE LA INCERTIDUMBRE” DE DISCOVERY CHANNEL, PASANDO POR EL DOCUMENTAL “SEARCHING FOR THE SUGAR MAN” Y PASANDO POR “RATATOUILLE” LA PELICULA ANIMADA

miércoles, 22 de mayo de 2013


Ondas de Probabilidad
No es karma, solo causa y efecto | Juan Carlos Navarro






Para Justine, la vida era una secuencia de altibajos y encrucijadas emocionales, y creo  en lo personal que siempre es así, solo que algunos nos lo tomamos muy a pecho. Éramos jóvenes aún cuando trabajamos en el observatorio astronómico “ALMA”.

El invierno chileno suele ser despiadado, y más si se esta en Atacama, ahora; si a eso le añadimos factores como: Dos jóvenes de 26 años en promedio, la soledad, la concentración y el tiempo para pensar que solo da el analizar radio señales y espectrografía de: pulsares, gigantes rojas, enanas blancas y todo tipo de objeto en las profundidades más recónditas del Universo. Nos daba mucho tiempo para el análisis introspectivo y la reflexión, pero sobre todo y de parte de ella, siempre daba para hacer un autoboicot sobre su fisonomía y la forma en que ella se sentía observada por los demás.

Justine, tenía algo muy especial, algo que se escapaba a las miradas prejuiciosas; una especie de sentido común y humor agudo e inteligente, su timbre de voz era algo SORPRENDENTE, diría yo hasta excitante, étnicamente tenía una mezcla franco-marroquí, la tez cobriza, cabellos ondulados, unos ojos hermosos, los cuales eran cubiertos por unas gafas que la hacían verse más interesante, sobre todo para mí; una risa que salía de esa enorme boca de labios gruesos, con tal sinceridad que provocaba hacerla reir a  cada instante; la verdad es que yo estaba enamorado de Justine; bueno... aún lo sigo estando después de 12 años de no verla.

Eso era lo que yo miraba en ella... ¡claro que tenía defectos!, perdía la paciencia muy rápidamente y sobre todo le afectaba mucho lo que pensaran los demás sobre su aspecto físico; decía ella, que en la última reunión del consejo para la validación del proyecto SETI Arecibo, sus más íntimos amigos le habían dicho, que estaba demasiado pasada de peso, que los cabellos los tenía hechos un desastre, que la forma en que se vestía no era acorde a lo que una joven de su edad debe vestir; en fin... ella se sentía una mujer por debajo del promedio, lapidada por una serie de comentarios subjetivos hacía su persona.

Y... la belleza es así subjetiva a varios factores, factores que dependen mucho del ojo del observador que vierte una crítica sobre la apariencia de alguien; lo que a algunos nos parece hermoso, a otros nos parece banal o poco importante o no necesario, lo cierto es que todo opera bajo los cánones de la sociedad en general, una sociedad  que consume belleza física del exterior... hasta que una noche del 5 de agosto de 2001 tuvimos esa charla, la cual a manera de presagio; sería la última que tuviera con Justine.

Espejito - Espejito

Estaba yo sentado haciendo un análisis al Pulsar PSR0531+121 - Nebulosa Cangrejo, acurrucado frente al ordenador que daba secuencias y secuencias, de espectros, rayos x, gamma, etc, colores, formas indicadores espectrográficos y análisis de compuestos químicos; con las piernas sobre el pecho y todo mi cuerpo sobre la silla del escritorio, hasta que ella llegó con un par de tazas de café caliente; se sienta a mi lado y me dice: ¿Que callado Ernest?... ¿por que tan concentrado?... la volteo a ver lentamente y... ahí estaba ella que me miraba tras y a través de los gruesos espejuelos de sus gafas; con esos ojos hipnotizantes; automáticamente le dije: ¡Justine Hermosa!... ella me dijo.. ¡Por favor, no te burles de mi¡ hoy me vi en el espejo y la verdad es que soy desagradablemente horrible... y le digo: hablemos de física clásica, relatividad y mecánica cuántica:

Hace 300 años la teoría de Newton argumentaba  que un punto representaba la materia y es solamente materia, eso es todo lo que es; estos puntos pueden colisionar entre ellos, obedecen ciertas ecuaciones, pero no vibran.

En 1925 llega la mecánica cuántica, la cual dice que estos puntos de materia: electrones protones, partículas, en realidad no son del todo puntos, en algún sentido son ondas, ondas de vibración, todas las cosas están ondulando y vibrando , por lo tanto nuestros cuerpos también vibran, esta es la base de la mecánica cuántica; Las partículas tienen propiedades  de onda, pero... ¿Qué es lo que está Ondulando?

Lo que está ondulando es la probabilidad de encontrar esa partícula en un punto dado. Resumamoslo en una frase:

“De acuerdo a la teoría cuántica la materia esta hecha de puntos; pero la probabilidad de encontrar los puntos en cualquier punto dado en el espacio y en el tiempo; esta dado por ondas”

¿Qué pasa si cambias la vibración de esas ondas? ¿Podrías  hacer cualquier tipo de cosas locas como derivarte a otros planetas o otros planos de existencia? ,O algo más banal  ¿Modificar tu estructura atómica  y ser la mujer físicamente atractiva que encaje con este universo?

En la escala atómica; ¡Claro que se puede!, es aquí donde ocurren los eventos cuánticos; Una ola choca contra una piedra y esa ola se bifurca  donso ahora dos nuevas ondas de probabilidad 50/50.

Yo se que esto; ahora; te suena como a ciencia ficción, la única diferencia entre esto y la ciencia ficción es que el escenario que te he explicado provienen de la física moderna, esta es la base de nuestra evolución industrial piensa en: los microchips, GPS, Internet, Radio, todo lo maravilloso de la tecnología moderna; todas estas ideas están basadas en  en la idea de que los electrones son ondas ondas y que estas ondas a la vez son ondas de probabilidad, probabilidad que se puede bifurcar y fusionar en distintos universos.

Así que cuando tu te miras al espejo; la mayor parte de la gente como tu, diría: “Me veo a mí en el espejo”, bueno, yo no lo veo de esa forma:

¿Qué pasa cuando vemos o escuchamos por un radio-telescopio? la luz tarda en llegarnos algunos minutos, horas o años, depende de la lejanía que observamos, de alguna manera escuchamos y observamos al pasado.

Primero; cuando te miras al espejo te miras a ti, como eras hace un billón de segundos atrás, porque ese es el tiempo que toma la luz para ir desde mis ojos al espejo y regresar, en realidad no te estás mirando a ti, estas mirandote como eras hace un billón de segundos atrás, mirando al pasado.

Segundo; eres una mezcla, una mezcla de diferentes tipos de ondas; ahora ¿Esas ondas en realidad lucen como tu?; ¿Recuerdas al observador consciente de la prueba de la doble rendija y como colapsaba la función de onda?, Recuerda también que esa onda al igual que una ola al chocar contra un objeto se bifurca derivando en nuevos sentidos, y planos existenciales, inclusive a otros universos y otros lugares, así que hay una probabilidad de que esa onda que se refleja en el espejo pueda estar en cualquier plano existencial o en cualquier universo o quizá en la nebulosa de Andrómeda; claro que es una probabilidad muy, pero muy pequeña, sin embargo; es posible.

Entonces y en resumen:

- Todo esta vibrando.
- Estas vibraciones, son vibraciones de probabilidad.
- Los universos se separan en toda clase de cosas extrañas

En realidad, pero principalmente; sólo somos un promedio de lo que observamos en el espejo o de lo que observan de nosotros; así que cuando me miro a mi mismo en el espejo soy yo en promedio, sólo un promedio de esas ondas de luz se reflejan hacia mis ojos y otra parte de ese promedio que representó esta en otro lado; un promedio de mi esta en ese mismo instante en que miro al espejo en la nebulosa de Andrómeda y al igual que tu, cuando te miras al espejo una parte de ti también esta en Andrómeda...

Lo creas o no...

@giancarlonavesc

martes, 14 de mayo de 2013


Serie “Ficción Biológica”
Ensayo No.3

Los Seres Embebidos en la Matriz






Ahí estaba, latente. Casi no oía nada. Estaba dentro de una matriz que lo mantenía cómodo, seguro y sin frio o calor.

Y llego el momento, nacería por primera vez. Salía de su cubierta y podía sentir la matriz rodeándolo. Aunque como aprisionado, la matriz proveía todo lo necesario para su vida, su primera vida. Una fuerza interna lo movía a horadar la matriz y algo que nunca había sentido, lo hacía morderla. Una nueva sensación - la de comer y digerir - lo hacía sentir diferente. Sin percibirlo comenzaba a crecer a medida que iba consumiendo la matriz a su alrededor, creando túneles con una dirección definida.

La matriz era bastante homogénea, fibrosa y en ciertos lugares contenía secciones con un fuerte olor y sabor a resina.  El ser prefería no tocar estas secciones, se mantenía alejada de ellas. Seguía con especial deleite la matriz que contenía entrelazadas en sus fibras, una especie de red como plástica medio obscura con un sabor agradable y como que era más fácil digerir.
Escuchaba muy cerca de él, ruidos como los que él hacía, y suponía que eran sus hermanos, otros seres como él. Poco a poco se acostumbró a esos ruidos y le hacían sentir en casa y seguro. Siguiendo una dirección tácita y totalmente inherente a ellos, lo seres construían galerías individuales que corrían paralelas unas a otras, prácticamente sin cruzarse. A pesar de ser una matriz tridimensional, virtualmente las galerías no las desarrollaban ni hacia arriba o hacia abajo, lo hacían solo en un plano. Probaban la matriz para reconocer que estaban cavando muy arriba o muy abajo, de tal manera que si ingerían materiales tóxicos o menos digeribles, ese hecho los hacia retomar la dirección correcta.

Los seres no podían saber del día o de la noche, siempre estaban a obscuras. Al margen de sus propios sonidos de alimentación y avance en la construcción de sus túneles. Se habían acostumbrado a un cierto ritmo de sonidos que se transmitían por la matriz, sonidos constantes como de líquidos pasando a través de tuberías. En ocasiones eran muy fuertes y de repente se acallaban. Con el tiempo, a medida que construían sus galerías más largas, esos sonidos iban desapareciendo hasta ser inexistentes.

En otras ocasiones un nuevo sonido, fuerte, violento, se extendía por las galerías. Una especie de taladro y serrucho entraba y se podía oír como uno de los seres se sacudía fuertemente, para después solo relajarse y continuar moviéndose, pero ahora un poco más lento. En seguida el resto de los seres podían sentir que ya había otro ser, diferente, junto con uno de sus hermanos.
El tiempo transcurría y los seres crecían al igual que sus galerías. Cada túnel contenía restos de los cambios de piel a medida que ellos crecían, además de todo tipo de detritus que ellos generaban. Además las paredes estaban tapizadas con densas masas de las fibras plásticas y obscuras con otras similares de colores claros y medio verdosos. Por esas galerías ahora también transitaban otros seres, pequeños y altamente móviles. Especies octópodas, otras decenas de ciempiés, otros como pequeñas lombrices. La matriz ya no era fibrosa, sino más bien granular en consistencia. Los túneles eran ya el hábitat de otros organismos. El ser que los había construido ya no volvía atrás, ya no regresaba a su inicio, solo iba adelante, siempre adelante elongando los túneles.

El hermano en compañía del otro ser, pareciera que sus movimientos se disminuían, y su túnel era muy diferente, medio torcido, ya no elongado, mas aparentemente seguía vivo. El otro ser –con ruidos distintos y constantes- se mantenía activo y creciendo.

Estaba por llegar el tiempo de la segunda vida de los seres embebidos en la matriz. Ahora, casi al unísono, todos ellos sentían la urgencia de construir una cavidad hacia arriba, si hacia la parte más “amarga” de la matriz. Y en ella pasarían otra etapa de desarrollo, una que los haría muy distintos a cómo eran dentro de las galerías. Sin saberlo, ellos se acercaban a los límites, a la superficie de la matriz. Ahí, estarían a un paso de contactar otro mundo, otro medio totalmente diferente y ajeno.

Afuera de la matriz, todo era luz y  a veces ocurrían fuertes cambios de temperatura y de humedad.  De hecho, según la época,  podría haber agua o hielo. Afuera de la matriz había muchos otros seres, muy diversos en hábitos, tamaños y colores.

Los seres embebidos en la matriz tendrían que cambiar si querían sobrevivir en este nuevo medio fuera de ella.  Así que en las cavidades formadas cerca de la superficie, se prepararon para su última transformación. Sin saberlo, al estar construyéndolas habían introducido microorganismos que les servirían de alimento una vez transformados y listos para su segunda vida. Obedeciendo a una fuerza interna, pararon toda su actividad, ya no se movían y poco a poco una piel nueva aparecía sobre sus cuerpos. Esta cascara, guardaría y contendría las innumerables transformaciones en las cuales todos los órganos existentes literalmente se licuarían y nuevos serian formados.

Aunque el hermano acompañado del otro ser parecía aún vivo, si sus hermanos lo pudieran sentir (mas no ver pues eran ciegos) se darían cuenta que él era solo un saco que contenía ya al otro ser y que éste se preparaba también a transformarse y prepararse para su segunda vida. Una segunda vida pero ya no de parasito que era lo que había sido al consumir el cuerpo de uno de los seres dentro de la matriz.

Así que cada uno en su celda final, los seres iguales y el ser diferente, lenta y constantemente se transformaban. Por fin la metamorfosis seria completa. Incluso, la matriz ya era muy diferente. Estaba  habitada por miles de seres, de todos tipos. Se había transformado en color, textura y comenzaba a quebrarse. Pronto se convertiría solo en polvo, en tierra de la tierra.

Llegaba el día del segundo nacimiento de los seres embebidos en la matriz. Los seres emergían, nacían de la corteza de un árbol. Muchas sensaciones nuevas para ellos, la luz era preponderante y ahora tenían ojos, podía ver. Luego el viento, la humedad, el calor, todo era como muy vibrante debido a que tenían nuevos sentidos y sensibilidades para manejarse en el ambiente al que salían. Todo era muy diferente a la matriz en donde habían pasado su primera vida.

El ser dispar nacía antes que los otros. Con seis pares de patas y dos pares de alas libres, era una avispa color azul metálico con abdomen rojo, que ayudada de sus fuertes mandíbulas, se abría paso por el ultimo pedazo de matriz reseca.

Poco después, los seres similares  tomando energías de los microorganismos depositados en sus cavidades, roían el resto de matriz y emergían de ella hacia la luz. También eran hexápodos, pero de cuerpos muy robustos, obscuros, con alas protegidas por otras más gruesas y mandíbulas anchas y duras. Ellos eran escarabajos descortezadores, que se concentran en los árboles para colonizarlos mediante la coordinación de sus ataques ayudados por compuestos químicos que ellos mismos generaban.

 Al sentirse libres, los seres tan diferentes a cómo eran en su primer nacimiento, los embargaba una libertad común y extrema. Sin querer ya volaban, volaban hacia la luz. Se alejaban de la matriz que les había dado vida y protección. Sus instintos de reproducción los guiaban. Se unía a sus similares para procrear y comenzar en la búsqueda de otra matriz donde vivirían sus hijos, perpetuándose el ciclo de los seres embebidos en la matriz, la matriz de un árbol.
Jorge E. Macías-Sámano
Vancouver, BC, Canadá
Mayo 2013

jueves, 9 de mayo de 2013


Ilusiones
No es karma, solo Causa y Efecto | Juan Carlos Navarro



Era una de esas mañanas en las que me desperté muy temprano impulsado por un deseo incontrolable de salir  a caminar; y no precisamente con el afán de querer ejercitarme o de quemar unas cuantas calorías que muy bien me vendrían; -“NO, ¡QUE VA!” dije frente al espejo mientras me pasaba las manos húmedas por el rostro intentando salir del amodorramiento.
Generalmente suelo hacerlo, me pongo el calzado sin calcetas; no mentiré al decir que lo hago después de que leí en un biografía que; Einstein no las usaba, y pues yo simplemente lo hago como rindiéndole tributo, claro sin la pretensión ilusoria de querer ser como él, - ¡En ningún momento! – Me vuelvo a decir para mí mismo o - ¿Quién sabe para quién?-  en el silenció de esa madrugada cálida de Abril.

Abro con sumo cuidado la puerta de frente, evitando despertar a Leonora, paso el umbral y me doy la vuelta para cerrar la pesada puerta, con el mismo cuidado con la que la abrí, bajo las escaleras del edificio hasta la puerta de la primera planta, ; doy un vistazo calle arriba y hago lo mismo calle abajo, solo un par de personas a lo lejos camina con demasiada cautela como evitando ser odios por la demás gente que duerme e ignora que un mundo complejo y extraño se suscita en estas calles.
-¡pues empecemos! – Siempre suelo hablarle a una persona imaginaría y en realidad no sé porque lo hago pero presiento que estoy muy cerca de saberlo – Doy inicio a la caminata y decidí ir en sentido  calle arriba que es donde la pendiente de la topografía del lugar brinda una mayor resistencia pero que sin embargo elegí ese sentido por ser el que da hacia el oriente y que es por donde ya se vislumbraban los primero rayos de sol de la mañana.
Llevaba algo así como veinticinco minutos de una grata y un poco extenuante caminata, pensando en un varias cosas que tenía que hacer en el día e imaginándome otras tantas cosas que pasan así como pasan gratamente estas caricias que el viento de la madrugada me da en estas mejillas un tanto anchas y en eso… me topé de frente con ello.

La Doble Rendija.

Y la verdad es que ya me estaban dando ganas de regresar a casa para desayunar con Leonora pero; pues estaba ya llegando al parque y es ahí donde me topé con esos dos grandes arcos te estaban frente a mi paso… y el conflicto - ¿Cómo Algo tan simple como pasar del lado derecho o izquierdo de un camino tiene por qué ser un conflicto?-me digo para mí o ¿quizá para alguien más?...
Y en eso... Una tormenta se desato en mi mente, quizá un hecho subconsciente o más bien CONCIENTE.
Una partícula Subatómica de luz, un fotón,  pasa por una simple rendija y se comporta como una partícula, algo con masa y un volumen definido y crea un patrón lineal al pasar y chocar frente a una pared,  pero cuando la misma partícula pasa por dos rendijas; sucesos incomprensibles ocurren; se comporta como una onda y crea un patrón de interferencia; esto quiere decir que pasa por las dos rendijas y por ninguna, un universo matemático de posibilidades, superposición de una partícula, en uno y en todos lados; ¿qué pasa ahora si todo eso es sometido a la simple observación del evento? El fotón se vuelve a comportar en forma de partícula básicamente como si poseyera conciencia propia y es ahí donde deja de ser un objeto inanimado y pasa a ser un objeto consiente… extrapolemos eso tan complejo a un nivel más elevado; y hablo de dimensiones, dejemos el nivel cuántico y pasemos a la vida real.

La Conciencia.

Y… ¿Cómo es que un objeto tan inconsciente, e inanimado como la materia cerebral puede dar como resultado y crear algo tan inmaterial como la experiencia?

La experiencia es lo que nos hace sentir que algo ha sucedido en nuestra vida, lo hace real, ejecutamos decisiones, creamos acciones por acto de una conciencia cerebral que como dije antes, solo cuando lo experimentamos hacemos reales los sucesos de nuestra vida cotidiana; Ahora, que pasa cuando yo me encuentro en la encrucijada sobre de ¿a través de que arco quiero pasar?... como esa masa inanimada de mi cerebro ordena a las partículas subatómicas que forman y hacen real y tangible mi cuerpo y le dicen por dónde dar el siguiente paso, que importancia puede tener esa simple decisión en un mundo que me rodea y me anida … ¿quizá toda?.

Quizá al pasar por el lado izquierdo me hubiera tropezado y golpeado contra la banqueta, incitando a otra conciencia cuántica materializada en una señora de 56 años a levantarme del piso y que a su vez dicha señora estará llegado tarde a comprar el pan para el desayuno y todo por ayudarme a levantarme, eso significaría que tendrá que dejar sin el tan gustado pan a su marido, un albañil, que se ira al trabajo molesto por no haber comido pan y que como consecuencia de esto, se tomará un café en la esquina de la banqueta cerca de su trabajo y en donde se enamorará de otra señora de contenido cuántico tan indiferente para mí, pero tan necesaria para este universo que hemos creado juntos.  ¿Qué pasaría de haber decidido pasar por el lado Derecho? o ¿Sí la señora no me hubiera levantado?... Multiversidad

Por lo tanto el acto de observar crea nuestro universo, a cada paso que damos, a cada interacción con otros individuos, creamos universos únicos y de multiplicidad de eventos, la sustancia del universo es la conciencia, existimos básicamente porque somos parte del mismo contenido: materia, energía, partículas cuánticas; Las únicas realidades son las que manufacturamos con el cerebro… partículas cuánticas conscientes.

Básicamente podría decir que somos la imaginación de nosotros mismos, nuestras realidades están compuestas de pensamientos, somos el resultado de una suma infinita de partículas infinitamente pequeñas con conciencia propia, ¿que no hace existir? La coexistencia con las demás partículas; somos materia, energía y conciencia; no existe el individualismo, todos, por más opuestos y diferentes que seamos, somos  parte de la misma materia, energía y conciencia, creando realidades tan particulares pero tangibles.

Cito un ejemplo: Si tuviéramos una conciencia del tamaño de un grano de arroz, entonces cuando se lee un libro esto produciría un entendimiento de ese mismo tamaño y cuando tomemos una decisión nuestro juicio será del mismo tamaño. Ahora ¿Si se pudiera expandir el tamaño de la conciencia?, entonces cuando se lee un libro hay más entendimiento, cuando se toma una decisión  nuestro juicio es de mayor tamaño; Así es la conciencia, existe un océano de conciencia pura y vibrante en cada uno de nosotros y eso es justamente la fuente y base de la mente, justamente la base del pensamiento y también base de la materia.
Creamos la Ilusoria realidad oximorónicamente, compartimos realidades, interactuamos en un mismo universo, nuestro universo, creando nuevos, alternos y aleatorios universos, buscándole un sentido a este ya sin sentido e incomprensible universo…

Ahora… ¿Qué pasaría si no me hubiese despertado temprano?

@giancarlonavesc


martes, 23 de abril de 2013


Serie “Ficción Biológica”
Ensayo 2
La conducción, el mayor poder de la triada
No es karma, solo causa y efecto | Jorge Macías Samáno




Como todo cuerpo en el planeta, ellas tres estaban a merced de la fuerza de gravedad del mismo y a las temperaturas que ahí existían. Cuando juntas las tres, la fuerza de la gravedad y la energía de la temperatura, les daban forma a su conjunto. En ocasiones las podían llegar a juntar tanto a las tres, tanto, que las volvían de formas geométricas, como cristales, bellísimos. O separarlas tanto, tanto, que ya no estaban unidas, perdiendo todas sus propiedades, haciéndolas amorfas y dispersándolas de tal manera que solo las gemelas seguían juntas, pero la otra, la diferente, ya nunca más las encontrarían se perderían en el aire mismo.

Las tres estaban juntas, casi siempre fuertemente juntas. Y cuando lo estaban podían hacer muchas cosas, tenían poderes que no podían tener si no estaban tomadas de la mano.

Agarradas de la mano, la atracción, la arquitectura que las unía, era tal que podían jalar a otras parecidas a ellas, a sus clones. Jalarlas y mantenerlas a todas unidas por mucho tiempo y moverse por espacios pequeños y grandes sin perder su comunión.

Tomadas de la mano, podían absorber mucho calor, tanto como el peso de ellas mismas. Y si eran muchos los clones unidos como cuentas de un rosario, su poder crecía exponencialmente y podían regular la temperatura. Paradójicamente, si almacenaban demasiado calor, las podía llevar a desintegrarse y separarse sin remedio, perdiéndose así su mágica unión.
Agarradas de la mano. Ellas sencillas, como solo ellas eran, pero a la vez poderosas. Poderosas en un grado tal que prácticamente la vida del planeta entero podía, en un momento dado, depender de ellas.

Ellas tres y sus clones movían y hacían posible el funcionamiento de prácticamente todos los entes vivientes del planeta. Y además, eran parte intrínseca de la atmósfera que rodeaba a todos. Podían también unirse a otros materiales y elementos, integrándose a ellos y creando completamente un nuevo material de construcción y de conducción de energía.
Para la vida misma, las capacidades de la triada de conducir y de unir a otros elementos, era quizás lo más importante. Estos poderes de la triada hacían posible controlar, hasta cierto punto, la temperatura de los objetos en contacto con ellas; permitían que ellas se enlazaran con otros elementos y materiales, haciéndolos disponibles a todos los organismos para que en una palabra, vivieran ¡La triada era como un enorme, potente y omnipresente conductor de calor y de materia!

La triada ha sido tan importante, incluso para el hombre, que a través de la historia del mismo ha sido reconocida y convertida en una divinidad. Tláloc y su segunda esposa Chalchiuhtlicue o Matlacueye, son deidades nahuas del México prehispánico  Ganga, la diosa del rió Ganges en India representa al agua. Neptuno (para los Romanos) y Poseidón (para los Griegos) eran reverenciados como los dioses del mar. En Egipto, el agua uno de los elementos primogénitos es representado por la Diosa Anuket. El hombre en estas mitologías veía al agua solo como los mares, los océanos, los ríos y la lluvia, no dimensionaba que el agua estaba en todas las cosas y tenía propiedades que regulaban la vida misma. Una excepción eran los mayas. Ellos representaban al agua como el dios Chac, al cual reconocían como el regidor de la vida, y que la naturaleza no era algo meramente mecánico, que obedecía a fuerzas superiores, de tal manera y de una forma única, los mayas creían que Chac influenciaba la energía creadora, las aguas internas del ser humano. Con esta visión, los mayas nuevamente nos sorprenden con su poder deductivo e inquisitivo, ubicando al agua más allá de lo obvio (cuerpos de agua en la tierra), sino en el interior de cada ser vivo.

No es solo el agua que cae del cielo, la que corre en los ríos y llena los océanos, es el agua que existe y forma parte de las células de todos los seres vivos y que les permite, eso, vivir. N solo es la hidratación que da, si no la posibilidad casi infinita de acarrear moléculas de un lado a otro, permitiendo millones de funciones y estructuras vivas.
No es redundante entonces, el expresar hasta la saciedad que la cuidemos y entendamos su importancia en todo, incluida la dinámica de la atmósfera de nuestro planeta y las implicaciones actuales en la realidad del cambio climático, entre otras.

La triada, dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno (H2O), esos son los elementos que forman el agua. El agua, el solvente y el regulador de temperatura universal para la vida tal y como la conocemos y entendemos. Hasta ahora.

Jorge E. Macías-Sámano
Vancouver, BC, Canada
Abril 2013

miércoles, 10 de abril de 2013


Los Prejuicios del Vagabundeo

No es karma, solo causa y efecto - Juan Carlos Navarro


La tarde calurosa… por esas calles siempre humeantes de un vapor condensado que se nota siempre a lo lejos de las pavimentaciones que son sobre todo de asfalto, suele caminar un sinnúmero de gente con un igual, sinnúmero de historias; las calles que presentan siempre sus dificultades para los que por alguna razón las tienen que transitar a mitad del día.
Rodrigo era un vagabundo, un mendigo; caminaba por esas calles que emanaban un calor sofocante; siempre con un viejo libro, ajado por el tiempo, y sin las pastas, un libro que apretaba celosamente  con su axila izquierda maloliente, en la otra mano siempre solía llevar una piedra, que bien le cabía en el puño, los zapatos rotos y desgastados de las puntas, ningún brillo había en ellos; los pantalones desgastados de las rodillas y hechos jirones en el ruedo, un cable eléctrico que hacía las veces de un cinturón, una camisa, muy, muy descolorida, rota y muy sucia; el cabello era un desastre, creo que, desde hacía muchos años no se había pasado un peine por esos rulos, los dientes en deplorable estado, sin duda era acérrimo enemigo del dentífrico y el cepillo dental; y el olor corporal no se diga… desagradable.
Esas tardes calurosas del verano siempre suelen traer algunas cosas que son dignas de remembrar y de contarse; eran aproximadamente las 2:30 de la tarde, cuando Rodrigo se paseaba, cabizbajo y no tanto por las preocupaciones, sino más bien por el inclemente sol que se hacía sentir en esta ciudad, a pesar de tener los pies callosos y de estar habituado a caminar por largos lapsos, sentía la necesidad de tomar un descanso y sobre todo de tomar alimento.
Como haciendo caso a sus plegarias; un oasis urbano se aparece ante él; cien metros delante de esa calle empedrada que topaba en aquella pared de ladrillos que delimitaba el parque de beisbol de esta ciudad, se vislumbraba un tipo de jardín, lleno de las más diversas especies de flores y plantas endémicas de la región, que rodeaban un gran árbol de laurel que daba una sombra pletórica; debajo del gran árbol unas pequeñas bancas y la entrada de una pequeña casa.
Rodrigo, con libro bajo la axila izquierda maloliente y con la piedra empuñada en la mano derecha se acerca a un señor regordete y de aspecto afable, que parecía custodiar la entrada de esa pequeña casa y le dice:
-          Muy buenas tardes señor, disculpe que lo interrumpa en la calma que lo embarga en este momento al pie de esta hermosa sombra; pero quisiera decirle de forma muy apenada que necesito de usted y sobre todo de su ayuda.
El señor regordete, impactado por la fluidez y las muy buenas maneras con que Rodrigo “El Vagabundo” se presentó pidiendo ayuda, accede presto… y le contesta también de muy fina manera, para no variar el tono y le dice (con un poco de sarcasmo):
-          Dígame usted caballero, ¿en qué le puedo ayudar?
Rodrigo “El vagabundo” responde:
-            Dos cosas son las que solicito de usted amable señor; la primera es que me deje sentar bajo esta hermosa sombra que adorna su casa y la segunda pero no menos importante es que; le pido de manera <<vuelve a repetir>> muy apenada, me regale una tortilla para comer, esta piedra.

Mientras Rodrigo “El vagabundo” empuñaba en  la mano derecha a nivel de su mejilla la piedra que se comería, mientras se la enseñaba al señor regordete; este se queda doblemente impactado, primero por la forma en que este “vagabundo” se expresaba de manera tan cortés y luego… ¿Cómo qué?  … ¿Tortillas para comer una piedra?

El señor regordete le invita  a sentarse en una de las bancas debajo de la confortable sombra, y le dice (de nuevo en forma sarcástica); siéntese usted - ¿Cómo dice que se llama? Le pregunta el viejo regordete a Rodrigo; este responde – Aun no le he dicho, pero me llamo Rodrigo, Rodrigo “El vagabundo” – El viejo regordete responde con una risilla sincera y le dice: permítame un momento Rodrigo “El Vagabundo” le traeré la tortilla que usted me pide, y no solo le traeré una tortilla, le regalaré 5 tortillas, y un vaso de agua de naranja porque me imagino que para digerir esa piedra no bastara solo con la saliva de su garganta… - Rodrigo, se ríe de nuevo, y le dice:  - aprovechando,  también regáleme un poco de sal, ¿sabe? Estas piedras carecen de sabor… ¡JA JA JA JA! Se ríe el viejo mientras se adentra en la pequeña casa.

Un par de minutos después el señor regordete sale con las tortillas, la sal y el prometido vaso de agua de naranja que le había ofrecido; Rodrigo recibe todo de muy buenas formas y se bebe el vaso de agua de naranja de un solo sorbo; ya con la garganta fresca, le dice al viejo regordete: - Sabe señor, he vagado durante 10 o quizá 15 años, y la gente generalmente es muy prejuiciosa, piensan que por ser un indigente, un mendigo un vago, por vestir la ropa que visto, por lucir como luzco, piensan que soy un ignorante; cosa contraria en usted, salvo sus pequeñas dosis de sarcasmos, usted me ha tratado de forma muy digna, como una persona, y eso lo agradezco profundamente… ¿sabe usted?, abusando aún más de su confianza le comentaré que hace ya 3 días que no como decentemente, y pues, ¿no se?…  ¿quisiera usted regalarme, un par de tomates para acompañar mi piedra?...

El viejo regordete, pensativo y con la mirada afilada, lo observa como diciendo para sí mismo “este vagabundo, me quiere ver la cara, solo le seguiré el juego para ver hasta dónde llega”, el viejo quita la mirada pensativa y botepronto le responde a Rodrigo: está bien le regalo los tomates pero, hagamos un trato; platíqueme de su vida, la forma en que usted se expresa me dice que es un excelente contador de historias y la suya, parece ser digan de ser escuchada y le daré lo que este a mi alcance para que pueda disfrutar de su muy apetitosa piedra <<el señor regordete, de nuevo con el sarcasmo>>… mientras iba expresando esas dosis de sarcasmo, el viejo, de nuevo se vuelve a meter  a su casa.

Ahora, el viejo sale con un anafre, un sartén, los tomates, una caja de cerillos, carbón, un cuchillo pequeño pero con muy buen filo, todo como para improvisar una pequeña parilla donde pudieran cocinar la piedra que el vagabundo decía que comería… Ahora Rodrigo era el sorprendido, pero a pesar de eso, estaba muy complacido por que por fin comería algo decente “Entrecomillado”. El señor regordete pone todo en la banqueta en donde daba aquella pletórica sombra del laurel y le dice a Rodrigo: - ¡Adelante amigo!, cocínese usted mismo lo que comerá… Rodrigo con una gran sonrisa agradece el detalle, y se dispone a cocinar, mientras realiza todos los preparativos comienza a contar su historia:

El vagabundo Filósofo

Sabe mi estimado señor, esto no es nada nuevo, - ¿Qué no es nada nuevo?, Pregunta el señor regordete, ¡esto! le contesta Rodrigo mientras cogía con la mano izquierda, la misma que había dejado de apretar el libro bajo la maloliente axila, un pedazo de la rota camisa que vestía y se la enseñaba al señor, y repite - ¡esto!... de ser vagabundo y sobre todo un vagabundo filósofo, desde muy temprana edad había yo leído sobre la “escuela filosófica cínica”, <<comentaba plácidamente mientras en el sartén ya un tanto caliente machacaba con la piedra un par de tomates>>.

¿Escuela cínica? Repite el viejo regordete mientras por su mente dice: “¡Claro,… no puede haber mayor cínico en esta tierra, que este vagabundo¡”… ¡Sí! Responde Rodrigo y no se refiere al cinismo el cual en este momento está usted pensando; en aquellos tiempos, de la filosofía griega, el cinismo era un estado que requería más que ser un descarado, ser cínico significaba ser feliz, despojarse de todo lo material que nos rodea y vivir, vivir solo con el simple objetivo de ser feliz, sin estorbosas cargas de consumismo; expresarse con sátira del sistema que nos hace dependientes de los bienes materiales de lo que podemos presumir ante los demás, es una de nuestras caracteristicas, siempre en busca de la elocuencia con respecto a nuestra forma de vivir.

Eso me ha traído un sin número de enemigos, de burlas y de gente que no soporta lo que represento; Estoy acostumbrado a dormir en los parque sobre todo en los que están en zonas periféricas de la ciudad donde la vigilancia policiaca es nula; <<mientras decía esto, del sartén salía un buen aroma que le daban, los tomates asados, unos pedazos de cebolla, un chile jalapeño troceado y en el medio de la ebullición de esa salsa tan aromática estaba la tan mencionada piedra>>  - Rodrigo Continuaba Hablando -  Hubo una vez, en uno de esos parques muy por la mañana, en donde llego un maestro albañil… “¡Tito!” se llamaba lo recuerdo muy bien,  prepotente y mal encarado, y con una voz que hacia temblar a los demás indigentes con los que compartíamos, las penas, el alcohol y el cansancio sobre las bancas de ese parque. Este “Obrero” <<con tono de desprecio>> llegaba preguntando sin la más mínima consideración, cosas como, “Haber estúpidos, ¿Qué saben hacer?, ¿quieren ganarse unos pesos, muertos de hambre?, y de repente me mira fijamente y me dice - ¡Tú! ¿Qué sabes hacer mugroso?, y le respondí con un grito percatándome de que todos lo escucharan… ¡SE MANDAR!, ¿SI QUIERE CONTRATAR UN PATRON? ¡AQUÍ ESTOY!... <<El viejo regordete se tira una carcajada tremenda>> después dice… ¡Que descarado! <<Mientras seguía riendo>>, ¿De verdad hizo eso?- claro respondió Rodrigo mientras tenia puesta la vista en el sartén donde se cocinaba suculentamente esa piedra. Y continua diciendo mientras voltea con mirada risueña hacia el viejo regordete, ¿de casualidad no tendrá un pedazo de bistec que me regale?, ¿Digo? Aprovechando su bondad; -El viejo complacido asiente de muy buenas formas con la cabeza, y se mete a la casa en busca del bistec, mientras continua riéndose a raíz de la anécdota que Rodrigo le había contado.

De nuevo vuelve a salir, ahora con un pedazo de bistec modesto que venía dentro de una bolsa que sudaba frio por provenir de la heladera y se lo entrega a Rodrigo, este,  complacido; comienza a hablar mientras sazona con sal y el jugo de un medio limón, su bistec.

¡NOOO!... y si yo le contará mi querido amigo… Hubo otra ocasión en donde la necesidad me hizo pedir limosna <<el bistec ya estaba en el sartén, cocinándose, junto con la piedra y la salsa que olía de manera exquisita>>, me fui a postrar en una esquina muy concurrida de la ciudad por la zona comercial, donde toda la sociedad consumista llega a abastecer los diáfanos placeres, y me puse junto a un par de personas, uno era un ciego, harapiento y ya viejo, la otra era una mujer con un pie vendado que aparentemente le dolía mucho, despeinada, sucia y algo excedida de peso, yo me puse al lado de ellos y escribí sobre un viejo cartón que encontré tirado con un lápiz roído que siempre cargo  conmigo, lo siguiente: “Vagabundo Filosofo, en desgracia, ¡ayuda!” <<mientras contaba eso, el viejo regordete estaba totalmente inmerso en el relato y, Rodrigo Ya tenía en la mano derecha en la cual llevaba la piedra, un par de tortillas que esperaban ser llenadas con lo que estaba en el sartén>> ¿Y QUE PASO? – irrumpe el viejo regordete, mientras miraba a Rodrigo llevarse a la boca las tortillas repletas con lo que se cocinaba en el sartén, que se derramaba por los extremos del ya enrollado taco, con la boca llena continua…

Llevaba yo ya tres horas ahí postrado, tendiendo la mano esperando recibir una moneda, y simplemente no me habían ni volteado a ver, lo curioso era que… <<hace una pausa para chuparse los dedos y prepararse otro taco y continua>>… que, el ciego y la señora con la venda en el pie, llevaban algo así como 15  y 9 pesos respectivamente, y ¿yo?... ¡Nada¡, en eso venia caminando por ese lugar una señora muy modosa, ya entrada en años quizá unos 60 o 65 muy producida y ataviada de collares y con un vestido demasiado revelador para su edad, es una de esa mujeres a las que yo suelo decirles “Cuquis Corcuera” un tanto adineradas y buscando algún tipo de acción lubrica con algún interfecto joven o por lo menos más jóvenes que ellas tirando el anzuelo metálico de los pesos, <<otra pausa y se prepara el ultimo taco, dejando solo un poco de salsa en el sartén y la piedra manchada de esta misma en el centro y continua>> llega la “Cuquis” y le da dos pesos al ciego y un peso a la señora, y a mí me queda viendo muy seria y me dice con una voz chillona y muy modosa: “Le debería dar pena, usted no necesita andar pidiendo limosna, ¿Por qué no se pone a trabajar? – Le respondí: con otra pregunta: ¿Por qué la gente?... o más bien, ¿Por qué usted le da dinero a los pobres o a los desgraciados y no a los filósofos, como yo?, me responde sumamente agitada: ¡No tengo porque responder a su pregunta! Y le replico: ¡Yo se la responderé – Porque muy conscientemente usted tiene miedo y sabe que puede llegar a ser pobre o desgraciada, pero ¡¡jamás será un filósofo!! – El señor regordete se tira una estruendosa carcajada mientras Rodrigo, repasa la superficie del sartén con un pequeño pedazo de tortilla, tratando de levantar hasta la última gota de salsa…

El señor regordete, aun con una sonrisa muy grata y sincera le pregunta a Rodrigo “El vagabundo”: , - ¿Y usted?... ¿Qué pretende de la vida? … ¿qué cree que sea lo que busquemos como hombres? – responde Rodrigo: ¡Yo!, solamente quiero morir feliz…

Terminada la sentencia, Rodrigo se para de la banqueta, se mete el viejo y ajado libro entre la axila maloliente de su brazo izquierdo y cuando estaba a punto de agradecer la comida – lo interrumpe el viejo y le dice:

¿Oiga amigo?, ¿Y qué paso con la piedra; no se la iba a comer?...

Rodrigo responde:
¡No mi estimado Señor!, esa la guardaré para mi desayuno

Recoge la piedra con la mano derecha, la limpia en el sucio pantalón y se la mete en la bolsa, mientras al afable señor regordete se le borra la muy grata sonrisa.

@giancarlonavesc

jueves, 4 de abril de 2013



Serie - Ficción Biológica -

Entre Gaea y Helios

No es karma, solo causa y efecto | Jorge E. Macías Samáno 



Salía de entre las capas de tierra. Dejando salir un olor característico, como a moho, como a tierra, como a fruta.
Se iba abriendo una grieta. La grieta crecía, muy lentamente. Incluso con cada movimiento, a veces la cerraba con la tierra misma. Mas ella continuaba inexorablemente creciendo, creciendo hacia arriba. La tierra sentía como se movía algo a través de ella misma, algo que la empujaba, la abría. Mas no se veía quien crecía, quien se movía hacia afuera, hacia arriba.
Arriba, varios centímetros hacia la superficie, estaba un tapiz de materia con otros olores y otros colores. Este tapiz era un filtro inmenso, era una meta y uno de tantos obstáculos para ella.
Seguía avanzando. Seguía creciendo. Sacaba fuerzas de su propia existencia y tenía que lograr otra fuente de poder, otra fuente de energía si no perecería. Su especie podría terminar con el fracaso de ella misma. Enterrada y siendo solo una porción de materia orgánica mas a ser reciclada.
A veces, el agua de lluvia le ayudaba a escarbar y eso era bueno, pues ella solo podía empujar al ir haciéndose más grande, más larga. Más si el agua era demasiada también la ponía en peligro de asfixiarse. Solo podía empujar la tierra a su alrededor, con ahínco, con paciencia y con las fuerzas que tenía almacenadas, no más. Necesitaba otra fuente de energía, lo tenía que lograr.
A su alrededor todo era obscuridad, tierra y un sin número de organismos de todos tamaños y de todos los hábitos. Sabía que podría ser alimento de otro. Sentía como a veces algo o alguien como que estaba sobre de ella y a veces dentro de ella, pero que no la dañaba, como que la acompañaba y a veces, a veces, sentía que hasta la confortaba. Eran unos seres muy pequeños que le hacían cosquillas y le hacían sentir bien, acompañada y hasta como que le daban fuerzas.
En el tapiz de materia arriba de ella, ya había un poco mas de claridad, de luz. Y aunque con menos humedad y más expuesta a otros elementos, sabía que tenía que llegar ahí. Atávicamente sabía que más allá de esa capa de materia de detritus orgánico había algo que cambiaria todo en ella.
Y de pronto, un obstáculo pesado, denso, aparentemente infranqueable. Por más que empujaba, no se movía, no lo traspasaba. Pero tenía que seguir creciendo a expensas de lo que tenia de reservas de energía. Tenía que lograrlo. Quizás si crecía alrededor de él, si quizás esa era la clave. Darle la vuelta. Pero eso representaba tiempo y energía. De alguna forma sentía que tenía tiempo, pero energía ya casi no. Si crecía alrededor del obstáculo, ella sabría como volver a encontrar el arriba, no se perdería. Lo sabía, como sabia que quien era ella. Lo sabía.
Con tenacidad, lenta pero constante, ella volvía a crecer continuamente hacia arriba, ya libre del obstáculo. Estaba a punto de llegar al tapiz y recibir el primer impacto de un ambiente saturado de oxigeno y un poco más frío que en el que había pasado buena parte de su vida. Y ya ahí, todo cambiaría dramáticamente, pero ella aun no lo sabía.
“¿Qué es esto?” Ella ya no sentía la opresión de lo que la rodeaba. Estaba ya en un ambiente más suave que la tierra, con algo de claridad,  crecía y ¡avanzaba hacia arriba más rápido! “¡Excelente!”, ella grita. Los olores eran más intensos, más variados y además existía una como brisa, era el aire que corría entre el detritus. Una sensación nueva, algo se había activado dentro de ella. ¿Sería el paso de la luz, la nueva atmosfera, la temperatura o que sería? el caso es que se sentía un poco diferente. Algo dentro de ella, quizás la misma fuerza con que la hacía crecer para arriba, la hacía también ahora un poco verde y sin darse cuenta ya tenía pies.
Y de repente, de manera inesperada, de golpe, la obscuridad total de nuevo. No mas brisa y volvían los olores antiguos.  ¿Qué es esto que la  presionaba de nuevo? “Oh, nooooooo” gritaba. Algo había caído y la había aplastado contra la tierra, exactamente de donde había ya salido... Pero al menos seguía viva y con algunas fuerzas. Fuerzas para empujar y seguir creciendo. Con suerte, nuevamente creciendo podría salir de este nuevo obstáculo. Pero sentía que ya agotaba todas sus fuerzas. Si pudiera verse, se vería pálida, casi blanquecina  y un poco enjuta. Seguir o perecer ese era su dilema.
Sacando valor y energías de las últimas reservas, creció un poco más, un poco más larga, un poco más blanca y un poco más enjuta. Pero lo logro. Por fin rodeo nuevamente el obstáculo y se quedo ya afuera y sobre del obstáculo mismo, ya a algunos centímetros arriba del tapiz. Lo había logrado. Su cuerpo salía ya como una torre sobre el suelo todo. Estaba rodeada de aire y de luz. Una sensación primitiva, arcaica la embargaba y que la ligaba a sus más lejanos ancestros. Un nuevo ambiente que disparaba una serie de relojes y mecanismos internos. Una sensación que la tomaba cautiva y nada podía hacer para detenerla o para no hacerle caso. Lo único que quedaba era dejarse llevar por su naturaleza.
Paradójicamente, ahora ya en este nuevo ambiente, tenía nuevas energías, la luz. Y ahora crecía en ambos sentidos. Hacia abajo, de donde había salido y hacia arriba, como siguiendo la luz. Su cuerpo, antes poco definido, parecía ahora tener dos parte. Una que vivía y crecía hacia bajo hacia Gaea, la tierra y otra hacia arriba hacia Helios, el sol. Ambos dioses la llamaban y la jalaban en direcciones opuestas y ella, hecha para servir a ambos, se dejaba llevar, vivía.
Vestida de verde a la luz y blanca a la obscuridad, la planta había nacido. Ella, tan sencilla pero única a la vez, tenía una capacidad que muy pocos seres poseían, capaz de conectar a la tierra y conducir la sangre de la misma,  en una sinergia impresionante y única, con la fuente de energía del sol, la luz.
Como lo aprendieran sus ancestros, la planta había comenzado a generar una molécula altamente tóxica, el oxígeno y a elaborar su propio alimento.

Jorge E. Macías Sámano